Inicio make money pro Twitter make money pro
 
make money pro
Publicado 24th jun 2011
Publicado por Lamazon

Julio César Chávez acaba de obtener lo que le faltaba y es todo a lo que en la vida de un boxeador se puede aspirar. Después del Salón de la Fama de Canastota, que es la más alta distinción con excepción del cinturón de campeón del mundo, no hay nada más.

El ingreso de Chávez el pasado fin de semana a este nicho de honor es un gran homenaje a los puños de los boxeadores mexicanos; puños fecundos y eternos, artesanos de logros imperecederos que sacuden conciencias y nos confirman que somos capaces de todo, habilidosos y valientes, fértiles en el esfuerzo, inquebrantables ante los desafíos, aptos para recoger explorando en el légamo la sustancia primal. Una buena conquista deportiva hace que los que duermen despierten, el alma se conecta a sus más profundas raíces.

Tengo 45 años en el boxeo y si ustedes me creen aquí les digo que el Salón de la Fama de Canastota es de las actividades más transparentes y dignas del boxeo profesional, por el rigor con que se maneja. No hay presiones, sólo devoción por el boxeador y sus merecimientos. Fui elector doce años, y sé que los votos se respetan como se respetan  las sagradas escrituras.


El Salón de la Fama nació en 1982 de una idea de Ed Brophy, el romántico, el empecinado amante del boxeo que lo sigue dirigiendo, y en 1989 se hizo realidad. Ejemplar consenso de voluntades de la comunidad de Canastota, un pueblo de 4,000 habitantes que decidió rendir pleitesía a dos de sus hijos, los campeones Carmen Basilio y su sobrino Billy Backus, el mismo que hace cuarenta años ganó y perdió con Mantequilla Nápoles. Basilio tiene 84 de edad, Backus 68. Don Carmen está casi paralítico pero tan vivo como siempre. El domingo subió a la tarima de ceremonias con terribles dificultades, pero a pesar de eso al pasar al lado de Azumah Nelson, sin voltear a verlo, le tiró un cruzado de izquierda al rostro que dio de lleno en el africano, como algún golpe parecido se estrelló en Sugar Ray Robinson hace 55 años cuando el de Canastota lo derrotó en el Yankee Stadium. Carmen Basilio hubiera hecho llorar al diablo, si en aquellos tiempos se lo encontraba en un callejón.

El Salón de la Fama tiene 98 electores en el mundo, los que cada año seleccionan a quienes han de confirmar su contrato con la inmortalidad. Pasarán algunos siglos, porque el boxeo goza de buena salud, y ahí estarán los de hoy. Mientras haya boxeo no serán borrados de esta tierra los nombres de los buenos peleadores que existieron desde James Figg para adelante.

Ya sabíamos que Julio César Chávez es legendario, ubicado en una cima excelsa, reverenciado con zalemas de emoción por el pueblo que lo quiere. Sin embargo es necesario el ejercicio del saludo perpetuo al ídolo porque eso hace que su vida viva. Si los museos tienen pintando todavía a Rivera y a Siqueiros, nosotros tenemos hoy a Chávez tirando golpes deslumbrantes como cuando ciento treinta y dos mil almas coreaban en el Azteca cada gancho inmarcesible del mejor pugilista que ha parido nuestra tierra mexicana.

Artículo publicado en el periódico OVACIONES el 14 de junio 2011

make money pro

Una Respuesta para “SALÓN DE LA FAMA”

Deja un Comentario

   
 
make money pro

Meta

Acerca de

Profile
EDUARDO LAMAZÓN Periodista. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1955. Ciudadano mexicano desde 1991. Actualmete comentarista de boxeo en Televisión Azteca, de México, MVS Radio y diario OVACIONES.

Enlaces

make money pro
Derechos Reservados Lamazon y el Boxeo © 2011 Adaptada y Administrada Por Cooosmos | cesaryg@gmail.com
make money pro
  • RSS
  • Twitter

Switch to our mobile site