Ramón de Campoamor (español)
Según creen los amantes,
las flores valen más que los diamantes.
Más ven que al extinguirse los amores
valen más los diamantes que las flores.
Algún día, a pesar de tus encantos,
te matará otro a ti cual tú me matas,
que en materia de ingratos y de ingratas,
venimos a salir tantas a tantos.
Aunque tú por modestia no lo creas,
las flores en tu sien parecen feas.
Si la codicia de pedir es mucha,
el hombre reza, pero Dios no escucha.
Miré… pero no he visto en parte alguna
ir del brazo la dicha y la fortuna.
Cual todas, tú pretendes, como Helena,
ser amada por bella y no por buena.
Vive, niña, advertida,
que el que ama tiene cerca la locura
y que acaba muy pronto con la vida
la fuerza de una idea en calentura.
Resígnate a morir, viejo amor mío;
no se hace atrás un río,
ni vuelve a ser presente lo pasado,
Y no hay nada más frío
que el cráter de un volcán, si está apagado.
Se asombra con muchísima inocencia
de cosas que aprendió por experiencia.
La amé el año pasado,
y hace un siglo, o dos, que la he olvidado.
Conforme el hombre avanza
de la vida en su áspero camino,
lleva siempre a su lado la esperanza,
más tiene siempre a su destino.
Me suelo preguntar, de dudas lleno:
“¿Son mejores los buenos, o los justos?”
Y la elección va en gustos;
yo doy todos los justos por un bueno.
Sólo la edad me explica con certeza,
por qué un alma constante, cual la mía,
escuchando una idéntica armonía,
de lo mismo que hoy saca la tristeza
sacaba en otro tiempo la alegría.
Vas cambiando de amor todos los años,
mas no cambias jamás de desengaños.
Pocas veces te vi, pero no olvido
que yo te amé como no amó Macías,
y que fue la pasión que te he tenido
un amor inmortal de cuatro días.
Cierra el joyero, Inés; ponte una rosa,
que una bella está bien con cualquier cosa.
La vida es un bostezo continuado,
pues al rico y al pobre, a juicio mío,
los hace bostezar, según su estado,
pobres el hambre, y ricos el hastío.
Después que nos han hecho
viejos la edad y tristes la experiencia,
llevamos dos infiernos en el pecho,
que son el corazón y la conciencia.
Quien diria, que mi gusto por el box, crearia un gusto por la poesia, ahora que la leo y la entiendo entro en un mundo de fantasia, compartiendo el camino, alma y vida de algunos escritores que yo ni conocia. ^_^ Exelente elecion de poemas Señor Lamazon.!!
Siempre me sorprende Sr. Eduardo Lamazón no sólo me gusta lo admiro y los sigo en el tema del boxeo, ahora me encuentro que Usted tiene un gran mosaico de temas interesantísimos que comparte desinteresadamente, creo que con el único afán de su parte de regalar aquello que tanto le hace feliz y que puede llegarnos a otros, conocerlo y también hacernos felices. Gracias por tener ésta y otras secciones que disfruto muchísimo.