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Publicado 5th jul 2011 Publicado por Lamazon | ||
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Por Eduardo Lamazón
La pólvora estuvo escondida siete minutos en los guantes del Tyson Márquez que sólo en el tercer round provocó el estallido único y final para resolver la pelea en Hermosillo. Sigiloso, casi dormido durante dos rounds, no daba pistas de que ése sobre el ring era el hombre de puños incendiarios que conocemos. Si usted revisa el registro del tercer round que está en youtube, verá que Julio César Chávez decía en la transmisión “le faltan combinaciones al Tyson para empezar a hacer daño”, y como si le hubiera hablado al oído las manos del sonorense comenzaron a trabajar con obediente diligencia. Sus envíos explotaron abajo y en el rostro de Edrin Dapudong que depositó tafanario e ilusiones en la humillante lona del ring. El Tyson Márquez abre los ojos de los aficionados que lo miran como una posible nueva figura grande del boxeo. No es ya el que perdió con Nonito Donaire y con Mepranum. ¿Por qué?, se preguntarán ustedes. Y es que la pelea, victoria y título en Panamá contra Luis Concepción lo hicieron crecer donde más importa, en confianza y voluntad. Ahora cree y sabe que puede romper esquemas y romper madres porque donde pega hace un desastre. Los noqueadores tienen de su lado la espectacularidad, y es posible que en Márquez resucite un ejemplar de esa especie extinta que fueron los noqueadores de un solo golpe. Como Rocky Marciano, Billy Fox, Lamar Clark, Archie Moore, Mike Tyson o Tommy Hearns, y no me pidan una lista demasiado larga porque son contados. Ni siquiera Pipino Cuevas era un noqueador de una sola mano; era demoledor, que es otra cosa. Por eso no nos vendría mal reeditar con el Tyson una especie de Carlos Zárate 35 años después. Tiene mucho que confirmar, por supuesto, y seguramente su carrera será grande más allá de media docena de defensas, pero la materia prima está, y por eso mi entusiasmo. Yo pagaría un millón por ver una pelea suya con Giovani Segura; pelea que no veremos, cuando menos por ahora, pero este crecimiento de varios campeones mexicanos en una misma división (también sucede en peso ligero), es una maravilla. La misma noche de Hermosillo sirvió para confirmar que el Bad Boy Rosas es otra promesa robusta de nuestro boxeo. Tuve con él hace pocos días una conversación severa, porque su carrera está empezando y ya se cree Pedro Infante. No son así de fáciles las vicisitudes de la vida de un gran boxeador, pero lo bueno es que su respuesta fue magnífica, de entendimiento, de retomar el camino correcto –cuando menos por ahora—en el segundo subsiguiente. Ser un imbécil es de lo más sencillo, no hay que hacer nada más que derrapar. Ser un profesional es otra cosa, es arduo y cansado, suele ser desalentador. Es necesario transpirar, estudiar, aprender y angustiarse todos los días de la vida. Hay que ser humilde en el triunfo e incansable siempre, indomable. No sé el futuro ni del Tyson ni del Bad Boy, pero tienen un presente esplendoroso. Es necesario que lo sepan usar. Artículo publicado en el periódico OVACIONES de la ciudad de México el 5 de julio de 2011 | ||
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Mucho se ha hablado del caracter fanfarron y arrogancia del bad boy (o al menos lo que he leido en el twitter) que bueno que reciba una buena sacudida para asentar los pies sobre la tierra y enfocarse en lo que parece que es muy bueno el Boxeo!,
El Tysoncito simplemente lo mejor, yo no pagaria un millon pero no me perderia la pelea contra Segura, que la verdad seria espectacular, otro gran duelo de Mexicanos.