
|
Publicado 30th jul 2012 Publicado por Lamazon |
|
Por Eduardo Lamazón
El Siri Salido se lució él solo en Tepic, porque no tuvo con quién pelear. Su rival chileno apenas lo ayudó. Moisés Gutiérrez no tenía mucho para ofrecer y por eso sólo exhibió un poco de dignidad para resistir. Cuando una pelea no nos da más, queda el único consuelo de ver a un talentoso en acción. Admiramos al de Ciudad Obregón como se admira a un bailarín de ballet, como a alguien que es parte de una coreografía, en un combate en el que no habiendo equilibrio en el intercambio de fuego, nada más rescatamos lo estético.
¿Para qué sirven estas peleas?
Sirven para que los campeones estén activos, para que no se oxiden sus articulaciones, y para que los veamos también en peleas chicas. Es una bobería esa frase de que no hay rivales pequeños. Sí los hay, y Gutiérrez fue una muestra de ello, pero los aficionados novatos, esos que se quejan por estas peleas, tienden a aprender un día, como ya hemos aprendido los que tenemos mucho camino recorrido, que es, efectivamente, una característica del boxeo que los grandes construyan sus récords con ocho o diez peleas chicas por cada una de máxima dificultad. No hay ninguna campaña de boxeador que se haya hecho sólo con peleas grandes. En el récord de los mejores peleadores… ¡cuente, por favor, cuente! hallará cinco, seis peleas históricas, de las que quedan para el recuerdo, lo demás es ir preparándolas. Julio César Chávez era campeón del mundo cuando peleó fuera de título con el chicano Manuel Hernández, que cayó en el tercero; Roberto Durán también era campeón cuando se enfrentó nomás por que sí con Andrés Salgado, que duró lo mismo; y Rubén Olivares siendo rey de los gallos fue a Acámbaro a disputar una pelea común con Ángel Hernández que le duró, otra vez, tres rounds. En 1947 Sugar Ray Robinson, el dios del boxeo, campeón de los welters, noqueó en 30 segundos a Sammy Secret en Ohio. Secret había perdido diez de sus anteriores doce peleas. ¿Alguna diferencia con lo del Siri Salido? Usted será un mejor aficionado cuando pueda disfrutar todo el boxeo, aun las peleas como esta que comento, que fue despareja pero no fue fraudulenta. Fue una como tantas. Salido pesó 131 libras — peso ligero– y era necesario verlo. Se mostró esplendoroso. A un campeón en acción, si la pelea no es lo esperado, de todos modos se le ven virtudes y errores, la actitud, el deseo en los ojos, los movimientos de traslación, los golpes elaborados (en el caso del Siri los buenos ganchos de que fue capaz). Tuvo errores de ejecución en los envíos curvos a la cabeza del enemigo. Fueron muy anunciados y pasó de largo repetidas veces. Contra Gutiérrez no hubo consecuencias, pero Nonito Donaire le respondería con golpes ascendentes que podrían ser letales.
A veces hay sorpresas en estas pequeñas peleas. En 1979 Lupe Pintor era titular gallo, y perdió con Manuel Vásquez que arrastraba en su récord quince derrotas y no era candidato a que le levantaran el brazo, sino a que lo sacaran en camilla.
En fin, decir que nos gusta el boxeo y emocionarnos sólo cuando pelean Márquez y Pacquio, no tiene sentido. Yo me emociono con un buen encuentro de voleibol en Juegos Olímpicos, y de veras me gusta, pero no vuelvo a ver vóley durante cuatro años. Las grandes peleas, así, son para todos, las peleas menores son para los que somos boxísticos.
Mi mayor asombro cada vez que veo pelear al Siri Salido es la evolución que ha sido capaz de experimentar. Hasta hace poco más de un año, cuando toma y aprovecha la oportunidad contra el invicto Juan Manuel López, a él nadie lo había visto. Había perdido once peleas, algunas de ellas contra rivales muy menores, lo que me sirve para confirmar lo que he dicho mucho: hay en México una cantidad insondable de boxeadores de calidad que andan dando tumbos, peleando sin preparación y sin estímulos, sin apoyos, en condiciones deplorables, picadores de piedra para poder comer, todos ellos capaces de grandes cosas si se los rescata como es debido. Ahí está el Títere Vázquez, hoy como buen campeón de peso ligero y muchos ni siquiera saben que perdió dos veces con el Canelo Álvarez dando ventadas de peso y de preparación que sólo da un suicida. Desde el día que recibió un mínimo apoyo, se encendió en su respuesta y aún nada lo detiene. Otros ejemplos son Giovani Segura, el Gusano Rojas y hace algunos años Gabriel Bernal.
Está pendiente en México la gran labor que permita encontrar el nivel verdadero que puede alcanzar nuestro boxeo. Esa labor hoy sólo la realiza el dinero. En el profesionalismo la tentación por los millones es lo que anima a algunos a la aventura de sacrificarse al máximo. En el amateurismo es también el dinero, o mejor dicho la falta de él, lo que hace que la cosecha sea paupérrima y por momentos vergonzosa. Una superestructura deportiva eficiente es algo elaborado, y tiene que ver más con la educación de los jóvenes que con cuentas bancarias. A la vista Londres 2012. publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 30 de julio de 2012 |





No me queda mas que decir lama que tienes toda la razon. Un Saludo desde Cancun y ya esperamos que regrese a cancun la Casa del Boxeo.
Excelente columna Don Lama, como siempre usted le agrega valor al boxeo… un abrazo fuerte haber cuando nos visita aca en la cuna de los campeones, en la tierra con olor a trigo…