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Publicado 9th jul 2012 Publicado por Lamazon |
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Por Eduardo Lamazón
Si un boxeador le tira un golpe a su adversario y éste le contesta, están peleando. Si el agredido huye, la confrontación no es posible. Esto es un principio sencillo pero necesario para entender el boxeo. Jeffrey Mathebula especuló tanto, y tanto rehuyó la lucha franca que malogró cualquier aspiración de victoria e impidió que la pelea vibrara a decibeles suficientes para entusiasmar a un público que se quedó esperando. Nonito Donaire no lo hizo muy mal, acaso la crítica para él va a que recibió muchos golpes. El sudafricano, hasta el sábado campeón de la IBF, no es un hombre sin recursos, los tiene y suficientes para empresas más ambiciosas, pero claudica por su alma tibia. Un gran campeón, empero, necesita el alma en erupción. Cuando vemos a un sujeto tan calculador y tacaño estamos seguros de que si tiene un millón de dólares no los pone en la bolsa de valores, los esconde abajo del colchón.
Nos enfrentamos entonces, en la pelea de Carson, a un Mathebula que defraudó ciertas expectativas, entre ellas la mía. Yo sabía que se mueve siempre desde afuera, pero imaginé y esperaba que la disposición de Nonito al choque abierto se le presentara como una oportunidad para aceptar el desafío y procurar un triunfo. Es obvio que Donaire era local y Mathebula era visitante en este escenario cercano a Los Ángeles, por lo que es fácil advertir que en su estrategia tan mezquina el sudafricano selló su suerte por anticipado. Nadie dirá que Mathebula nos estafó, porque cada cual pelea con lo que tiene, pero no hubo dicha completa para los que tejían nostalgias del mejor boxeo sudafricano, el de Vic Toweel por ejemplo, que en 1950 en bárbara contienda derrotó a Manuel Ortiz, el mejor gallo de la historia, en el Wembley Stadium de Johanesburgo ante 22,000 personas, para domeñar el campeonato. Por algo a Toweel le decían ‘el Henry Armstrong blanco’, consistente y audaz a morir como para con sólo 13 peleas profesionales doblegar a un viejo zorro de más de 110 batallas, el casi mexicano Ortiz. Alguien debió decirle a Mathebula que así se pelea para remontar momios adversos, descarado y arrebatador, mentando madres, dejando jirones de vida, no economizando como el señor Scrooge de Charles Dickens. Helenio Herrera, aquel mago del futbol, solía decir ‘El que no ha dado todo, no ha dado nada’.
Donaire seguirá siendo taquillero, gozando del asombro que provoca en la gente, y encabezando grandes funciones, lejos por ahora de merecer que se lo defina como el heredero de Manny Pacquiao. Lo único que tienen en común es la bandera filipina. Anda de mala suerte el Filipino Flash, porque tras noquear espectacularmente al Kochul Montiel hace diecisiete meses, no ha podido repetir una ejecución similar. Al público se le queda en la retira la imagen de un boxeador en sus máximas expresiones y espera siempre lo mismo. Lejos de eso, los tres rivales subsiguientes fueron un impedimento insalvable para las aspiraciones del ahora doble campeón, que en esas apariciones ni noqueó ni lució. Treinta y seis rounds sin conseguir un fuera de combate, aunque lleva 28 victorias en cadena. Todo es según desde donde se mire.
Julio César Chávez dice que varios mexicanos le pueden ganar a Nonito. Yo no estoy tan seguro. Donaire flaqueó en su defensa, pero muchos coincidimos en apreciar que pagó ese precio en beneficio de la pelea. Si él tampoco peleaba, qué espectáculo tan pobre habríamos tenido. El largo de brazos de Mathebula (mide 1.80 de estatura, algo inusual en supergallo) fue un desafío que Donaire (1.66) resolvió bastante bien, obligado a quebrar la cintura, a flotar, para entrar a castigar, pero al hacerlo facilitó las réplicas no tan esporádicas del africano que en muchas ocasiones lo sacudió con dureza. El brazo izquierdo del espigado peleador de raza negra fue una tortura para Nonito, un ariete molestísimo que hubiera querido cortar con tijeras de podar. Nonito tuvo un solo blanco a lo largo de la pelea, la cabeza del enemigo, e ignoró en flagrancia la posibilidad de apuntar más abajo, un camino que era necesario explorar. Ya es repetida su predilección por disparar puñetazos al norte del adversario, como si no supiera pegar abajo. Lo sabe, pero no lo hace, con lo que sacrifica el uso de herramientas que lo harían más mortífero en sus ofensivas.
Las peleas que sostuvo después de vencer a Montiel –contra Narvaes, contra Papito y ahora contra Mathebula– han servido para confirmar que Donaire es un estupendo boxeador, una de las figuras de este tiempo, aunque paradójicamente sirvieron también para quitarle esa aureola de invencible que alguna vez tuvo. Entusiasman posibles choques contra el Travieso Arce o contra Abner Mares. Quizá uno de los dos sea el elegido para la próxima salida al ring del Flash, pero anticipo además que pronto se verá cara a cara con Toshiaki Nishioka en un duelo de alarido. El japonés es tan figura, tan dotado de recursos boxísticos y tan explosivo como Nonito, y la tradicional guerra que es toda pelea entre filipinos y japoneses hará de esta batalla un acontecimiento memorable. Con Travieso Arce sería un buen combate si el mexicano tiene una buena noche. Recuerden que si Mathebula en la pelea se iba, se iba, Travieso vendría, vendría.
Con relación a la pelea del sábado, quiero decir por último que las puntuaciones de los jueces 119-108, 118-109 y 117-110 fueron demasiado amplias. Yo anoté 116-111. Associated Press anotó igual, 116-111. Cinco minutos después de conocerse el veredicto Michael Rosenthal, de The Ring Magazine, tuiteaba: ‘Los jueces se olvidaron de ver a Mathebula, le restaron crédito a sus muchos jabs y golpes de poder’. Esa fue la tónica. Todos vimos ganar a Donaire por 5 o 6 puntos, nadie (casi nadie) por 9 o 10.
publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 9 de julio de 2012
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Sinceramente cuando Nonito enviò al moreno a la lona creo que todo mundo pensamos que esto no duraria mucho, vino el campanazo y se salvo la situaciòn.
Nonito siempre propuso y siempre busco el Ko lo difìcil es enfrentar a un peleador tan alto y tan correlòn.
Bueno se esta poniendo el asunto alrededor de esta divisiòn, con los posibles encuentros que don Lama ennumera, ademàs hay que agregar al todavia confuso Christian Mijares y esa segunda vuelta entre travieso y Jesùs Rojas, de la cuàl estoy seguro que Arce no quiere saber nada y tratarà de evadirla…
Muy buena funciòn de box la del sàbado pasado!
Muy Cierto!, además Donaire demuestra que sabe defenderse también!, pero le apuesta más al ataque y sobretodo a dar espectáculo.
Ya quiero ver Donaire- Nishioka!