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Publicado 7th sep 2012
Publicado por Lamazon

LA PELEA CHÁVEZ MARTÍNEZ SE AGITA. AQUÍ LOS PRONÓSTICOS DE PERSONALIDADES QUE ESPERAN LA PELEA

                   Por  Eduardo Lamazón

 

 

 

 

 

Mike Tyson: estoy un millón por ciento con Chávez y con México, pero será difícil. Chávez puede ganar si respeta

                         el plan de Freddie Roach. Tranquilo, cabeza fría, con fuerza y pegando al cuerpo.

Jorge Travieso Arce: Chávez por decisión.

Eric Armit, periodista especializado, historiador, Londres, Inglaterra: Martínez por decisión.

Ana Gabriela Guevara, campeona mundial de atletismo: Chávez por decisión.

Dr. Manuel Mondragón y Kalb, Jefe de la policía de la Ciudad de México: ganará Chávez por

                                                      decisión o nocaut técnico no antes del 8.

Osvaldo Príncipi: relator de boxeo en la TV argentina, historiador: Martínez por nocaut en 10.

Roberto Durán, Manos de Piedra: esta vez no opino, los dos pueden ganar, no me puedo decidir.

Don King: Chávez será el nuevo ídolo del boxeo, noqueará en el 8.

 

 

 

Carl Moretti, jefe de operaciones de TOP RANK: Chávez por nocaut técnico en 10.

Holt McCannally, actor estadounidense, serie de boxeo ‘Lights Out’: respeto a Chávez, pero gana Martínez.

Carlos Palomino, campeón mundial welter: odio responder esto pero ganará Martínez.

Oscar Valdez, boxeador que representó a México en Juegos Olímpicos: Chávez por decisión.

Jeff Fenech, Australia, campeón mundial en tres divisiones: Chávez por decisión.

Mario López Valdez, gobernador de Sinaloa: Chávez es nuestro orgullo, ganará por nocaut en 8

                                           y habrá celebración en Culiacán.

 

 

Erika Montoya, especialista en boxeo, diario La Afición de México: Chávez por nocaut en 9.

Celso Ludueña, especialista argentino, relator de boxeo: Martínez por decisión.

Gonzalo Plascencia, empresario, famoso aficionado mexicano, asesor de boxeadores: Chávez por nocaut en 6.

Sergio Favela, periodista mexicano de deportes en Ciudad Obregón: Chávez por nocaut en 10.

Greta Rojas, comentarista de deportes en TV Azteca: Chávez por decisión.

David Faitelson, especialista en deportes, ESPN: Chávez por nocaut entre el 8 y el 10.

 

 

 

Iván Pirrón, editor de deportes de El Universal: Chávez por decisión.

Manuel Carrillo, médico cardiólogo muy aficionado al boxeo: Chávez por decisión.

Alejandro Quintero, amigo mío: Chávez por nocaut en 8.

Carlos Irusta, especialista argentino, director de la revista Ring Side: Martínez por nocaut técnico en 10.

Jorge Maromerito Páez: Chávez por decisión.

Nacho Beristáin: gana Martínez porque es mejor que Chávez.

Fernando Schwartz: periodista deportivo, ESPN: Chávez por decisión

 

 

 

Aline Arnot, comentarista de deportes de TV Azteca: Chávez por decisión.

Gabriel Regino, abogado mexicano: Martínez por decisión.

Leo Benatar, periodista argentino, relator de boxeo: Martínez por nocaut técnico en 11.

Aquiles Castañeda: productor mexicano de televisión: Chávez por nocaut técnico en 11.

Arturo Carlos, escritor de deportes, columnista en Central Deportiva: Chávez por decisión.

Luis García, futbolista mexicano, comentarista de TV Azteca: Chávez por decisión.

 

 

 

Todd duBoef, presidente de la empresa Top Rank: no hago pronósticos, pero esta vez sí, gana Chávez.

Carolina Capilla, psicóloga, hija de Joaquín Capilla: Martínez por decisión.

Carlos Padilla, presidente Combox del Estado de México, fue Jefe de la delegación mexicana

                             en Juegos Olímpicos: Chávez por decisión.

Larry Holmes, campeón mundial de peso completo: Chávez por decisión.

Rafael Herrera, campeón mundial gallo: Chávez por nocaut en 6 o 7.

Pablo Chévez, abogado fiscalista, México: Chávez por decisión.

 

 

Alfonso Morales, relator de boxeo de Televisa: Martínez  por nocaut en 8.

Paco González, relator de futbol y boxeo de TV Azteca: Chávez por nocaut en 11.

Juan Carlos Tapia Jr, especialista panameño: Martínez por decisión.

Lupe García, réferi mexicano: Martínez por nocaut en 7.

Silvana Carsetti, comentarista de boxeo de la TV argentina: Martínez por decisión.

Julio Ramírez, músico mexicano, grupo Reik: Chávez por decisión.

Inés Sainz, periodista mexicana de deportes, columnista de Central Deportiva: Chávez por decisión.

 

 

Rafael Mendoza, agente internacional mexicano: Martínez por nocaut técnico en 10.

Guillermo Gastelum, periodista mexicano de deportes, de Culiacán: Chávez por decisión.

Susy Castillo, diseñadora mexicana de ropa para boxeadores: Chávez por decisión.

Guillermo Brito, director de operaciones de la promoción Zanfer: Chávez por decisión.

Miguel Torruco, empresario, boxeador: Chávez por decisión.

Víctor Cota, historiador mexicano de boxeo: Martínez por nocaut técnico en 9.

 

 

José Luis Camarillo, columnista de boxeo, diario ESTO: gana Chávez.

Shanik Berman, periodista de espectáculos en México: las maravillas las hará Chávez, va a ganar.

Wayne McCullough, Irlanda del Norte, ex campeón mundial gallo: Martínez por nocaut 7.

Rafael Ayala, comentarista de deportes de Tv Azteca: Chávez por nocaut en 10.

Luis Medina, clasificador del CMB: Martínez por nocaut o decisión.

Don Majeski, Nueva York, historiador: Chávez gana, a menos que sea robado por los terribles

                                                                              oficiales de ring designados por Nevada.

 

 

 

Jimmy Lennon Jr, anunciador internacional: Chávez por decisión.

Oscar López, jefe de la producción de boxeo en TV Azteca: Chávez por nocaut técnico en 9.

Jackie Nava: Chávez por decisión.

Pedro García, titular de @PGBoxing de Barcelona, España: Chávez por decisión.

Hilario Peña, escritor de Tijuana: Chávez por decisión.

José Sulaimán: será una pelea equilibrada.

 

 

 

Fernando Beltrán, promotor: Chávez por decisión.

Julio Ernesto Vila, especialista argentino, historiador: Martínez por nocaut técnico en 9.

Perro Angulo: quiero que gane Chávez pero ganará Martínez.

Humberto Chiquita González: Chávez por nocaut en 9.

Ricardo Maldonado, promotor mexicano: Chávez por decisión.

Antonio Margarito: Chávez por decisión.

Mauricio Sulaimán: secretario del CMB: no puedo opinar, que gane el mejor, es una gran pelea para el Consejo.

 

 

Carlos Girón, clavadista mexicano, medalla en Moscú: Chávez por decisión.

Harold Lederman, la tarjeta de HBO: me disculpo pero no puedo condicionar mi tarjeta.

Lía Ferré, actriz y conductora de TV Azteca: Martínez por nocaut en 8.

Héctor Huerta, periodista deportivo, ESPN: Chávez por nocaut.

Rafael Puente (P), periodista deportivo, ESPN: Martínez por nocaut en 7 u 8.

Rafael Puente (H), periodista deportivo, TDN: Chávez por nocaut.

 

 

Paty Chapoy, espectáculos de TV Azteca, programa Ventaneando:Chávez por nocaut en 9.

Daniel Zaragoza: Chávez por decisión.

Lorenzo Fertitta, dueño de la UFC y ex comisionado de Nevada, Las Vegas: Chávez por decisión.

Abraham Ibarra, juez de boxeo de la Combox del Estado de México: Martínez por nocaut en 8.

Joaquín Badillo: directivo del futbol y el boxeo mexicanos: Chávez por nocaut en 7.

Mario Abraham, promotor yucateco: Chávez por decisión.

 

 

 

Terry Norris, campeón mundial superwelter: Martínez por nocaut al final, o decisión.

Eddie Mustafá Muhammad, campeón mundial semicompleto: Chávez por decisión.

Bobby Lee, Hawaii, vicepresidente vitalicio del CMB: Martínez por nocaut en 10.

Giffy Gifford, viejo entrenador de boxeo en Boston: Chávez por decisión.

Rubén Cruz López, asesor financiero, México: Chávez por nocaut técnico en 7.

Alberto Reyes, fabricante de guantes de boxeo, México: Chávez por nocaut técnico en 7.

 

 

 

Ricardo Sánchez Atocha, promotor y entrenador español: Chávez por nocaut en 11.

Joaquín González, director de www.boxeototal.com, España: Chávez por decisión.

Per Ake Persson, escritor de boxeo, sitio boxingscene, Suecia: Martínez por decisión.

Pipino Cuevas: Chávez por decisión.

Carlos Zárate: Chávez por decisión.

Sarah Bustani, diseñadora mexicana de ropa: gana Martínez, admiro su compromiso con lo que hace.

 

 

 

Juan Carlos Aguirre, ciudadano argentino radicado en México: Chávez por decisión.

Efraín Juárez, futbolista, equipo América: Chávez por nocaut en 8.

Gelasio Pérez, réferi internacional mexicano de boxeo: Martínez por decisión.

Javier Castillejo, campeón mundial superwelter y medio, España: Chávez por decisión.

Alejo Rivera, relator de boxeo de Fox Sports en Argentina: Martínez por nocaut técnico en 10.

Bob Arum, promotor de la pelea: van a saber todos quién es Chávez, ganará la pelea.

Carlos Puente, senador mexicano por Zacatecas: voy Chávez y puede ser nocaut.

 

 

Mario San Román, director general de Televisión Azteca, México: Chávez por decisión

Rodrigo Fernández, director general de Canal 7 TV Azteca: Chávez por decisión.

Marco Antonio Barrera: Chávez por decisión.

Carlos Alberto Aguilar, relator de TV Azteca: Chávez por nocaut técnico en 12.

Rodolfo Vargas, relator de TV Azteca: Chávez por nocaut en 7.

Eduardo Lamazón, la tarjeta de TV Azteca: Chávez por decisión.

 

 

Freddie Roach: vamos a presionar desde el principio. Quiero trabajo constante y combinaciones de tres

                       o más golpes. Martínez no lo va a aguantar 12 rounds.

 

 

Chávez padre: mi hijo es más fuerte y más joven. Con golpeo al cuerpo va a destruir a Martínez, puede tener

                             problemas los primeros rounds, pero sé que lo va a noquear.

 

 

 

Sampson Lewkowicz, uruguayo, representante de Martínez: en qué problemas te vas a meter amigo

                                           Lamazón si no eres imparcial, vas a ser muy criticado. Gana Martínez.

 

 

 

Maravilla Martínez: le daré una paliza a Chávez, lo voy a lastimar, él fue el motivo

                                        de una terrible injusticia que me hicieron.

 

 

Julio César Chávez: es un hocicón. Quiero que les quede claro, la pelea la gano

                                        yo. Es la historia del boxeo, yo llego, él se va.

 

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el viernes 7 de septiembre 2012

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Publicado 6th sep 2012
Publicado por Lamazon

ANTES DE CHÁVEZ-MARTÍNEZ,  UN REPASO A LOS NÚMEROS

 

 

                                                    Por  Eduardo Lamazón

 

 

A continuación la estadística y lista completa de enfrentamientos entre boxeadores mexicanos y argentinos en peleas de campeonato mundial.

 

 

Peleas:             48

México:           24

Argentina:      20

Empates:          4

 

 

GANADAS POR MÉXICO

1974  Mantequilla Nápoles KO 3  Horacio Saldaño

1977  Pipino Cuevas KO 2  Miguel Angel Campanino

1977  Carlos Palomino DEC 15  Everaldo Costa Azevedo

1981  Lupe Pintor  DEC 15  José Félix Uziga

1986  Julio César Chávez  KOT 5  Faustino Barrios

1986  Gilberto Román  DEC 12  Rubén Condorí

1989  Gilberto Román DEC 12 Santos Laciar

1989  Julio César Chávez KOT 3  Alberto Cortés

1989  Maromero Páez KO 2  José Mario López

1989  Raúl Pérez  DEC 12  Lucio López

1992  Víctor Rabanales  KOT 4  Luis Ocampo

1994  Chiquita González  KOT 8  Juan Domingo Córdoba

1995  Miguel Angel González DEC 12 Ricardo Silva

1998  Travieso Arce DEC 12 Juan Domingo Córdoba

1998  Erik Morales  KOT 6  Remigio Molina

1998  Rubén Sánchez León  KOT 8  Carlos Salazar

1999  Marco Antonio Barrera  DEC 12  Pastor Maurín

1999  Diego Morales KOT 11 Víctor Godoy

2000  Isidro García  KOT 6  José Rafael Sosa

2001  Fernando Montiel  KO 1  Juan Domingo Córdoba

2005  Antonio Margarito  KOT 10  Sebastián Luján

2007  Edgar Sosa  DESCALIFICACIÓN 10  Luis Lazarte

2011  Archi Solís  DEC 12 Luis Alberto Lazarte

2012  Juan Carlos Salgado DEC 12 Jonathan Barros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GANADAS POR ARGENTINA

1966  Horacio Acavallo  Dec 15  Alacrán Torres

1974  Carlos Monzón  KOT 8  Mantequilla Nápoles

1977  Víctor Galíndez  DEC 15  Yaqui López

1978  Víctor Galíndez  DEC 15  Yaqui López

1982  Santos Laciar  KOT 13  Juan Herrera

1984  Santos Laciar  DEC 15  Juan Herrera

1987  Santos  Laciar  KOT 11 Gilberto Román

1990  Juan Martín Coggi   DEC 12  José Luis Ramírez

1993  Juan Martín Coggi  KOT 10  Guillermo Cruz

1996  Carlos Salazar  KOT 10  Alberto Jiménez

1997  Carlos Salazar  DEC 12  Antonio Ruiz

1997 Carlos Salazar DEC 12  Everardo Morales

1998  Juan Domingo Córdoba  DEC 12  Melchor Cob Castro

2003  Omar Narvaes  KOT 5  Everardo Morales

2007  Juan Carlos Reveco  KO 5  Humberto Pool

2008  Omar Narvaes  DEC 12  Alejandro Hernández

2009  Omar Narvaes KOT 11 Omar Soto

2011  Omar Narvaes  DEC 12  Víctor Zaleta

2011  Jonathan Barros DEC 12  Miguel Román

2012  Omar Narvaes  DEC 12  José Cabrera

 

 

 

 

 

 

EMPATES

1986  Gilberto Román (M) – Santos Laciar (A)

1996  Carlos Salazar (A) – Alberto Jiménez (M)

1997  Carlos Salazar (A) – Antonio Ruiz (M)

2010  Luis Alberto Lazarte (A) – Archi Solís (M) 

 

 

 

OTROS NÚMEROS Y DATOS

 

 

México ha tenido 139 campeones mundiales

Argentina ha tenido 35 campeones mundiales

 

 

 

La división de peso medio ha dado 102 campeones mundiales desde 1867. Seis fueron argentinos: Carlos Monzón, Hugo Corro, Héctor Velazco, Jorge Castro, Mariano Carrera y Sergio Martínez. Dos fueron mexicanos: Oscar de la Hoya y Julio César Chávez.

 

La historia de esta división se inicia el 13 de abril de 1867, con el reconocimiento como primer campeón a Tom Chandler, de Chicago, después de que venciera a Dooney Harris, neoyorquino, por nocaut en 23 rounds en San Francisco. Había 5,000 dólares para el ganador, para el perdedor nada. Pelearon sin guantes y en un ring sin acolchado. Chandler, que pesaba sólo 63,500, se retiró sin derrota con un pequeño récord de 3-0-1. Un disparo de pistola le lesionó una mano obligándolo a dejar para siempre el boxeo cuando tenía sólo 23 años de edad.

 

Otros toman como primera pelea de la historia de los pesos medio la que Jack Dempsey, el Nonpareil (no confundir con el peso completo del mismo nombre) le ganó en 22 rounds  a George Fulljames en Great Kills, Nueva York, el  30 de julio de 1884.

 

Los pesos medio es una categoría pura sangre del boxeo, que acerca a sus protagonistas a la pegada descomunal de los pesos completo sin alejarlos demasiado de la velocidad de pesos menores. Es tal vez la que ha producido más y mejores exponentes de genuinos héroes del ring. El genio de Sugar Ray Robinson, la ferocidad de Stanley Ketchel, Harry Greb y Mickey Walker, el helado control de la técnica de Tony Zale, la eficacia de Carlos Monzón, el rendimiento perfecto de Marvin Hagler.

 

Una pelea titular registra una de las mayores curiosidades del boxeo, porque se disputó en dos rings. Fue el 18 de diciembre de 1887 cuando Jack Dempsey defendió contra Johnny Reagan en Long Island. El río que pasaba muy cerca de donde se había emplazado el ring registró una crecida intempestiva cuando corría el cuarto round. El ring se sumergió, literalmente, por lo que los organizadores montaron todo en una barcaza, peleadores, público y enseres, dispuestos a terminar en otro lado lo que habían comenzado. La pelea continuó a 20 millas de distancia de donde se había iniciado. Ganó Dempsey por nocaut en el round 45.

 

El 15 de septiembre Julio César Chávez (46-0-1) tendrá 26 años, 6 meses y 30 días de edad. Su padre tenía la misma edad el 11 de febrero de 1989. Era campeón de peso ligero, llevaba 13 peleas titulares, un récord de 62-0 y acababa de vencer a José Luis Ramírez.

 

 

ESTATURAS DE ALGUNOS CAMPEONES DE PESO MEDIO

Kelly Pavlik                            1.89   (el más alto)

Keith Holmes                        1.88

Julio César Chávez              1.86

Iran Barkley                    1.85

Bernard Hopkins                 1.85

Dimitri Pirog                         1.85

Jermain Taylor                     1.85

Maravilla Martínez            1.78

Roberto Durán                     1.70

Carmen Basilio                    1.69   (el más bajo)

 

 

 

MIS 15 MEJORES PESOS MEDIO DE LA HISTORIA

 

1. Harry Greb (1913-1926)

2. Ray Robinson (1940-1965)

3. Carlos Monzón (1963-1977)

4. Mickey Walker (1919-1935)

5. Stanley Ketchel (1903-1910)

6. Tommy Ryan (1887-1907)

7. Tony Zale (1934-1948)

8. Dick Tiger (1952-1970)

9. Billy Papke (1906.1919)

10. Rocky Graciano (1942-1952)

11. Tiger Flowers (1918-1927)

12. Marvin Hagler (1973-1987)

13. Charley Burley (1936-1950, no fue campeón mundial)

14. Frank Klaus (1907-1913)

15. Jake LaMotta (1941-1954)

 

 

 

 

 

 

 

 

LA MEJOR PELEA

 

¿Cuál fue la mejor pelea en la historia de la división?

 

Hay varias que pueden aspirar a ser señaladas para ese privilegio. Sólo pensando en la bravura de Rocky Graziano habría que candidatear a más de uno de sus célebres enfrentamientos con  Robinson, con Tony Janiro o con Charley Fusari. En 1946 y 1947 perdió y ganó con Tony Zale y las dos fueron ‘peleas del año’.

 

Por siempre se recordará la pelea del 2 de julio de 1925, cuando Harry Greb le ganó en 15 rounds a Mickey Walker en el Polo Grounds neoyorquino. Grandland Rice, cronista del New York Herald Tribune describió el segundo round del combate –y posteriormente varios historiadores recuperaron los detalles– afirmando que podía tratarse del mejor round de la historia del boxeo. No sólo eso tiene la recordación de ese encuentro, sino que la revancha fue la misma noche. Efectivamente, los dos pugilistas se encontraron un par de horas más tarde en un cabaret, y ahí provocaron un pandemónim. Volvieron a pelear entre los gritos y el delirio de los presentes, se trenzaron con rencor y se propinaron golpes encarnizados. Volvió a ganar Greb que ahora noqueó a Walker en pocos minutos.

 

Me inclino, sin embargo, a señalar la segunda pelea entre Ray Robinson y Randy Turpin como la mejor. Sólo 64 días después de perder con el propio Turpin en Londres, el gran Sugar Ray tuvo la oportunidad de recuperar el campeonato. Se trató de algo tan importante para la vida americana que 61,437 aficionados con boleto pagado se dieron cita en el Polo Grounds el 12 de septiembre de 1951. James P. Dawson escribió en el New York Times: “La pelea supera en mucho el interés que pueda haber despertado cualquiera otra pelea de peso medio en la historia, y romperá todos los récords de recaudación fuera del peso completo”. El público de los Estados Unidos sabía una cosa que le molestaba: Robinson no era invencible. Pero fíjense cómo Arthur Daley describió el sentir general también en el New York Times: “Bueno, podemos concebir que haya sido derrotado una vez, pero es imposible imaginar que pierda dos veces”. Robinson dejó fuera de combate al peleador británico en el décimo round y siguió adelante. Le esperaba lo mejor, y lo más duro de su carrera.

 Próxima estación, el Thomas and Mack Center. Día 15. Julio César Chávez frente a Sergio Martínez.

 

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 3 de septiembre de 2012

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Publicado 28th ago 2012
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LOS JUECES DE LAS VEGAS NO SON CONFIABLES Y SE VIENE EL 15 DE SEPTIEMBRE

Por  Eduardo Lamazón

    Con veinte días de anticipación la Comisión Atlética de Nevada nombró réferi y jueces para la pelea de Julio César Chávez y Maravilla Martínez, y hay que pensar en ello como asunto principalísimo por el desprestigio descomunal que los acompaña y por los escándalos que con sus tarjetas han detonado en los últimos meses. Hay un extranjero entre los designados, sudafricano, que Nevada decidió incluir desoyendo la petición del Consejo Mundial de Boxeo, el organismo sancionador. El CMB había solicitado nombrar de sus listas a un asiático y un europeo, pero por respuesta sólo tuvo un acre silencio. No es un acto de ruptura de relaciones, es algo peor, una vil ostentación de desprecio al cuerpo con sede en México, y al resto del mundo. Lo usual, por otra parte, en el ejercicio de relaciones exteriores que Nevada acostumbra. Así se comporta rutinariamente la petulante comisión de boxeo que no condesciende a buscar la simpatía de nadie. Los jueces de Nevada viajan a trabajar a distintos lugares del mundo, libres, bien recibidos, hermanados con gente de distintas razas y banderas, llevados por los organismos del boxeo, pero nadie (casi nadie) de otro país puede sentarse a una de las tres sillas de jueces que hay alrededor de cualquier ring de Nevada. El nombramiento del sudafricano no es una concesión, es una cachetada: “¿Extranjero? Sí, el que nosotros queremos, no el que quieres tú”.

 

   Veamos quiénes fueron los nombrados. Como réferi Tony Weeks (57 años), de Nevada: el réferi de Manny Pacquiao-Juan Manuel Márquez 3.

 

   Como juez la señora Adalaide Byrd (62 años), de Las Vegas. Esposa del réferi Robert Byrd. Actuó ya en una pelea de argentino contra mexicano, Marcos Maidana-Erik Morales, dio el triunfo a Maidana 116-112. Nunca cuestionada en su honorabilidad, siempre cuestionada en su competencia. Votó por Bernard Hopkins 114-113 en la pelea que éste perdió contra Joe Calzaghe. Facilitó el triunfo de Cory Spinks 115-112 contra Deandre Latimore, en un fallo que fue calificado de ridículo latrocinio. Actuó como juez en dos peleas menores de Chávez, antes de ser campeón.

 

   Otro juez es Dave Moretti (68 años), de Las Vegas. Trabajó en Chávez-Vanda 2, y dio a Chávez 97-93. Dio el triunfo a Manny Pacquiao contra Juan Manuel Márquez 115-113 en noviembre pasado.

 

   El juez sudafricano es Stanley Christodoulou (68 años). Fue réferi en Tommy Hearns-Pipino Cuevas en 1980. Fue réferi en la inolvidable pelea de Monterrey en la que el argentino Jorge Castro le ganó increíblemente, cuando estaba más que sentenciado, al estadounidense John David Jackson, en 1994. También fue réferi en la histórica pelea Marvin Hagler vs Roberto Durán, en 1983.

 

Muestra el video
   A los jueces nadie los juzga, como quedó demostrado otra vez, aunque no hacía falta, en las recientes peleas de Manny Pacquiao con Juan Manuel Márquez y de Timothy Bradley con Manny Pacquiao. Fueron disparates monumentales, desaguisados históricos, de los que dejan un daño permanente a la credibilidad del criterio humano para elaborar juicios. La presencia de extranjeros en Las Vegas no garantiza una decisión mejor (se recuerda que el italiano Ángelo Poletti marcó diez rounds empatados en la primera pelea Durán-Leonard en Montreal), pero abona a una postura elemental de cualquier comisión digna previa a una pelea: exhibir buena voluntad y cuidado para que haya justicia, propiciar relaciones sanas con gente de otras nacionalidades especialmente cuando no hay ningún boxeador estadounidense subiendo al ring.

 

   La catástrofe de las malas decisiones no es sólo de Nevada, es de todos los sitios, dentro y fuera de Estados Unidos, pero Nevada es lo que nos importa ahora, y es, casi siempre, donde el azote de las tarjetas equivocadas hace más daño, porque es el centro neurálgico del boxeo.

 

   En este caso, al confrontarse mexicano con argentino, los señores de Las Vegas serán neutrales, cosa fortuita y no que les importe la neutralidad. Hay cien casos, en los nuevos y en los viejos tiempos, en que Estados Unidos no ha ofrecido la neutralidad que exige cuando sus peleadores salen de casa. En 1980 Larry Holmes defendió en Las Vegas su título de peso completo contra el italiano Lorenzo Zanón y los jueces fueron Charles Minker, Art Lourie y Harold Buck, todos de la nacionalidad del gran Larry, ningún italiano. Mucho más cerca en el tiempo, Manny Pacquiao (filipino) peleó con Timothy Bradley (estadounidense), con tres jueces gringos: Duane Ford, Jerry Roth y C.J. Ross. Sin embargo, el mismo Bradley viajó antes a pelear en Inglaterra contra el local Junior Witter, en 2008, con jurado totalmente neutral: Mintun, de México; Van de Wielle de Bélgica y Ciminale, de Italia, fueron los anotadores que asignó el CMB y que le permitieron al boxeador estadounidense convertirse en campeón de los superligeros. En agradecimiento Las Vegas escupe el rostro amistoso que se le ofreció a su connacional.

 

      Voy a dar otros ejemplos. Quiero que se entienda bien qué sucede cuando un boxeador de los Estados Unidos sale de su país a disputar un campeonato. Tony Thompson, boxeador de Washington DC, viajó el pasado 7 de julio a Berna, Suiza, para pelear con Wladimir Klitschko el título de peso pesado de la IBF y de la WBO. Actuaron tres jueces neutrales: Dave Parris, de Inglaterra; Alejandro López, de México, y Roberto Ramírez, de Puerto Rico. Se preguntarán ustedes si el réferi fue ucraniano, como el campeón. No, señores, fue Sam Williams, de los Estados Unidos, de la patria del retador.

 

 

   Hace seis meses el español Gabriel Campillo se desplazó a Corpus Christie, en el estado de Texas, para disputar con Tavoris Cloud el título mundial de peso semicompleto. Cloud es estadounidense, de Florida, de idéntica nacionalidad que los tres jueces de la pelea. Dos de esos jueces, texanos, David Robertson y Joel Elizondo, produjeron un resultado delirante, Campillo fue estafado en la más absoluta impunidad. No sucedió nada, nadie les preguntó por qué. Robertson reapareció actuando como juez de otra pelea seis días después, y Elizondo, tras su innoble proceder fue premiado con diecinueve nombramientos hasta el día de hoy.

 

   Como la ventaja que conlleva en todo deporte la condición de local, o el contar con jueces compatriotas no está en discusión, hay que concluir que esto que está sucediendo en el boxeo es de una gravedad que quema. Como si a un competidor gringo Usain Bolt  tuviera que darle diez metros de ventaja en los cien.

 

   No dejo pasar lo desafortunado que ha sido el nombramiento de oficiales de ring con tres semanas de anticipación a la pelea. Si tantas decisiones recientes huelen como huele una cloaca, si se habla de corrupción (el reputado Nigel Collins escribió en un tweet después de la pelea Bradley-Pacquiao: “A tragic night for Pacquiao and boxing. It was perhaps the worse decision I’ve ever seen. Anybody who thinks it was incompetence is a fool”, qué les costaba mantener todo en secreto hasta el día de la pelea.

 

   Si la Chávez-Martínez del 15 de septiembre requiere a los jueces, por una serie de razones, todas obvias, sería otra desgracia inconcebible que no gane en el papel quien haya ganado en el ring, amenaza ya instalada que sólo se despejará cuando se conozca el resultado.

 

   El boxeo ha sufrido transformaciones en los últimos años. Ya es una maldición el exceso de títulos y ahora nos enfrentamos a que la gente comienza a ver las peleas prescindiendo del resultado oficial. Pregunte usted ‘¿quién ganó la pelea Pacquiao-Bradley?’, y no hallará dudas ni vacilaciones en las respuestas, todos sabemos que ganó Pacquiao.

 

   ¿Se puede hacer algo para protegernos de la amenaza de tsunami?

 

    Sí, rezar.

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 27 de agosto de 2012

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Publicado 13th ago 2012
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QUÉ HACER CON EL BOXEO AMATEUR MEXICANO DESPUÉS

 DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

 

 Por  Eduardo Lamazón

 

    Miles nos preguntamos por qué, pensando en la paupérrima producción del boxeo mexicano en Juegos Olímpicos, que abarca ya varias ediciones.

    La primera consideración es que nada cambiará mientras nuestro interés en el asunto se circunscriba a esta pequeña vergüenza de dos o tres días tras ver a nuestros atletas en la indigencia, perdiendo porque llegaron desamparados a su cita cuatrienal. El compromiso de los jóvenes con el deporte en los países que ganan muchas medallas es permanente y es de todos los días. Fui testigo en una temporada que viví en Nueva York de que las dos hijas adolescentes de un matrimonio amigo que me hospedó, iban a la mañana a la escuela y regresaban a la tarde al campus para su sesión en la alberca. La misma cantidad de horas para lo uno que para lo otro. No sé con qué disciplina se dedicarían a los menesteres del estudio, pero el compromiso con la natación era sagrado. No había ni celebración ni catástrofe que permitiera una omisión.

    Me podrán decir que la participación de México en Londres fue buena. El pueblo sigue en la embriaguez de los festejos por el oro futbolero y yo con el tupé de señalar fracasos. La actuación nacional, efectivamente, fue buena y mejor de lo calculado si se compara a México con México, y  fue mala si se compara con países que cosecharon algunas docenas de preseas, de los que nos separa un erial, sobre el que habrá que sembrar para acortar diferencias. Quizá no las acortemos nunca, no lo sé, pero el asunto debe explorarse, no sirve ignorarlo para que no duela. En este momento no me preocupa el número de medallas obtenidas, sino el número de las no obtenidas por nuestros rezagos endémicos. Ganó el futbol, está bien, es magnífico, pero no figuramos ni en boxeo ni en marcha que eran patrimonio del México olímpico. Además, debe aprenderse de los aciertos, tanto como de los errores, porque de no hacerlo, ganar siempre será suerte en el azar y no el resultado de una estrategia.

 

 

 Es evidente que el déficit de México en el deporte amateur no puede resolverse sin un proceso largo y ripioso, a pesar del incremento sustancial del presupuesto destinado en los años recientes, pero también es cierto que el boxeo podría ser un nicho aparte en este universo, entre otras cosas porque a los mexicanos esta actividad se nos da con facilidad, porque los muchachos que pueden practicarlo están en cada esquina, y porque la inversión requerida es, con mucho, inferior a lo que exigirían la natación, la gimnasia o el baloncesto. Boxeo y maratón/carrera/caminata se me hacen las actividades en que México debería dar el primer paso para reforzar lo que puede dar satisfacciones más o menos rápidas. Si hubo alguna vez Alfonso Zamora, Ana Gabriela Guevara y Ernesto Canto, puede haberlos otra vez. No digo que será fácil, digo que la historia prueba que no es imposible. Pero esa gran convocatoria nacional que espera, es para hoy, antes de que anochezca, no para un año antes de los juegos en Río de Janeiro. Tenemos la execrable costumbre de apagar la luz, echar llave a la puerta e irnos, cada vez que concluyen los juegos.

    ¿Por qué llevamos dos boxeadores a Londres, si países más chicos o más pobres llevaron muchos más?  Las aspiraciones eran de suyo muy modestas apostando con tan poco. Si México hubiera participado con ocho representantes, por ejemplo, ganando dos medallas el balance habría sido de éxito.

                                                                                                                                                                                                                                   

   Esa convocatoria ideal en la que pienso, debería reunir a miles de aspirantes a boxeadores en todo el país en un plazo brevísimo, con el compromiso oficial de darles una enseñanza elemental, razonable, y después iniciar las eliminatorias, que inexorablemente irían señalando a los más aptos. Con treinta o cuarenta individuos que quedaran en carrera en cada estado (iniciar el trabajo artesanal, individual, sobre unos mil aspirantes), en un año con disciplina y preparación adecuadas, la siguiente eliminatoria mostraría milagros en los resultados, para ir achicando el plantel que al mismo tiempo crecería en calidad.

    ¿Y la televisión? Si la TV se apaga para los peleadores y para los aficionados hasta Brasil 2016, que no se queje después cuando lo que transmita desde Río sea otro bodrio. Mejor es unirse en el esfuerzo. Alguien tiene que proponer el trabajo conjunto entre autoridades y el boxeo televisivo que está de moda. Las varias transmisiones de los sábados podrían tener hebdomadariamente una pelea de amateurs en camino ininterrumpido a los próximos olímpicos. Son sólo tres rounds, y algunas peleas serían más atractivas que otras que a veces vemos de profesionales.

    Con la vigencia que le da la pantalla al chico que participa, con el entusiasmo que le genera, con lo que puede contagiar en sus comunidades, con los jóvenes atendidos en sus necesidades básicas, para empezar, y con la promesa de un futuro sólido de deportistas de gran nivel para quienes alcancen los objetivos, nos sorprenderíamos de la respuesta masiva que se vería.

   Es eso, trabajo conjunto con entrega generosa y cancelando egoísmos, o la nada por delante. Hay que elegir, ahora.

 

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 13 de agosto de 2013

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Publicado 6th ago 2012
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 Por  Eduardo Lamazón

 

 

   El Títere Vázquez es el mejor peso ligero de la actualidad, y su próxima pelea –obligatoria– con Marvin Quintero teje diáfanas ilusiones después de que este último hizo un combate memorable con Al Sabaupan en Morelia. No hay fecha todavía para el enfrentamiento. Para mi gusto el Puppet debería pelear más seguido, porque tiene 25 años de edad (edad ideal para un boxeador), es campeón del mundo, pasa por un momento esplendoroso, pero sube al ring sólo dos veces por año. Podría pelear el doble. Cada vez que hablo con las cabezas de la promoción Zanfer les pregunto si hay problemas entre ellos, pero invariablemente me responden que no hay ninguno. El presente de Vázquez es espléndido y por su bien y por nuestro bien tendrían que explotarse mejor sus ricas reservas de talento.

 

   Otro de los campeones en la división, el del CMB, es Antonio De Marco, y otros peleadores de primera línea son Ricky Burns, escocés y campeón OMB; su próximo retador el londinense Kevin Mitchell; Richard Abril que para muchos le había ganado a Brandon Ríos en su reciente pelea, y el invicto ugandés Sharif Bogere, radicado en Las Vegas, a quien le veo un futuro radiante.

 

   El panorama es alentador, y lo es más si contemplamos que la categoría será invadida pronto por algunos talentosos como Adrien Broner, Diego Magdaleno y Javier Fortuna.

 

   Cuando en 1972 Roberto Durán irrumpió con su presencia exultante en la división de peso ligero, modificó la idea de que los dos grandes de la división se habían dado en las primeras dos décadas del siglo 20, sin que nadie más en casi cincuenta años haya alcanzado ese nivel. El panameño unió su nombre a los de los inmortales Joe Gans y Benny Leonard. Julio César Chávez pudo ser el siguiente de esa raza pero pasó con premura por los pesos ligero para hacer historia en la categoría superior. Pernell Whitaker tuvo notable figuración, y es justo mencionarlo, pero se queda algo atrás.

JOE GANS – BATTLING NELSON, AÑO 1906

 

 

BENNY LEONARD

 

   Recuérdelo, en la división de las 135 libras hay estos tres nombres, los arquetipos, que no pueden revolverse con otros. No me olvido de que Tony Canzoneri, Ike Williams y Henry Armstrong fueron campeones de este divisorio, pero en las alturas de los nombrados, no. A esas glorias nadie más pertenece.

 

   Joe Gans nació en Baltimore en 1874, y comenzó a pelear en el siglo 19, extendiendo su carrera hasta 1909. El viejo Old Master (así le decían) tuvo el monopolio de los elogios a lo largo de su vida como boxeador,  porque fue aplaudido por todos los que lo vieron. Reinó en un tiempo difícil para los que tenían la piel negra y aun así no pasó inadvertido, ni mucho menos.

 

   George Blake, el gran maestro que dirigió a Fidel LaBarba y a Packey McFarland, sentía profunda admiración por Joe. Recordaba la lucidez con que encaraba cada pelea, analizando el estilo de sus contendores. Blake contó que una vez Gans le explicó cómo obtenía los mejores resultados: “Si golpeo a un rival en un sitio que veo es muy sensible, y acusa el golpe, insisto en esa zona. Sólo preciso gastar la mitad de energía para acabar con él, en lugar de intentar terminarlo con impactos en otros lugares”. Joe fue un estudioso del boxeo, que llegó a diseccionar los estilos y movimientos de hombres como Bob Fitzsimmons, el británico-neocelandés, y George Dixon, el primer campeón mundial negro; y elaboró teorías para vencer a sus rivales. Gans opinó al final del siglo 19 que los golpes rectos eran el arma más poderosa que alguien podía esgrimir sobre un ring de boxeo.
 
  Con esa estrategia Gans hizo 180 peleas profesionales comprobables, y otras muchas que jamás se registraron. Se hizo campeón ligero en una pelea que le ganó a Frank Erne por nocaut en el primer round, y retuvo contra Battling Nelson en una justa de resistencia que se prolongó cuarenta y dos asaltos. Empató en veinte rounds con Joe Walcott disputando la corona de peso welter. Una vez, en 1901, peleó con tres rivales la misma noche.
 
 Herb Goldman, el más grande historiador vivo, dice de él “Joe Gans fue el más fabuloso libra por libra anterior a la Primera Guerra Mundial”, y Nat Fleischer lo ubicaba en sus años como el más grande peso ligero de todos los tiempos. Ha pasado un siglo y sigue conformando la élite. Roberto Durán, Benny Leonard y Joe Gans, sí… ¡esos son los tres mejores pesos ligero que ha habido!
 
    La noche más memorable de Joe Gans fue esa pelea contra Battling Nelson, el 3 de septiembre de 1906, que fue también el combate más relevante de aquel año. Tex Rickard, el mítico promotor, se puso a sí mismo en el mapa del boxeo al organizar el choque en la muy acaudalada localidad de Goldfield, Nevada. Por razones que aquí no hay espacio para explicar, Gans estaba muy necesitado de dinero, y a último momento tuvo que aceptar entregar veintitrés mil de los treinta y cuatro mil dólares de su bolsa (la mayor de su carrera, más de dos millones de dólares de hoy) a su retador. Aceptó también pesarse tres veces el día del combate, ya que el equipo de Nelson sabía que el peso era un problema para Joe y no dejó artimaña en el olvido procurando sacar ventajas. La pelea en el Casino Amphitheatre de Goldfield, fue un acontecimiento nacional. Kermit, hijo del presidente Teddy Roosvelt, estuvo entre los asistentes. Los negros son algo despreciable para muchos hipócritas que habitan este mundo, pero cuando se convierten en negros insignes entonces dejan de ser desagradables y merecen halagos y reverencias. Si no que se lo pregunten a la memoria de la mítica cantante negra Billie Holiday, a quien le costó la vida entera ser aceptada como una celebridad, por años rechazada hasta por los de su propia raza. Para los valores envilecidos de una porción grande de los humanos, el éxito colorea la piel de blanco.
 
   Gans había entrenado con rigor, dejando de comer hasta lo imprescindible, y permitió que su cuerpo se secara hasta los huesos, todo lo cual no fue impedimento para que a contrapelo de la adversidad se exhibiera como el más fuerte en el ring. Peleó cuarenta y dos rounds (a ver si toman nota algunos muchachos de hoy que no quieren dar dos kilos de ventaja, o que entrenan para durar cuatro rounds) y le ganó por cansancio a Battling, que a esa altura de las cosas tomó el camino fácil y cometió una falta deliberada para ser descalificado.
 
    Diecinueve veces peleó a veinte rounds o más. Terminó su inefable carrera combatiendo como peso gallo, a causa de la tuberculosis, un trasiego de dolor y espanto que lo fue minando sin piedad. Murió el 10 de agosto de 1910. Su tumba está a un lado de la carretera 101 en Maryland, con una leyenda que sólo reza “Gans”.
 
   El otro extraordinario fue Benny Leonard, el más grande boxeador judío que ha existido. Nacido en Nueva York cuando terminaba el siglo 19, fue campeón ligero en 1917, contando sólo 21 años de edad. Miren si habrán sido tiempos duros para progresar en el boxeo que ese mismo año Leonard hizo 29 peleas profesionales. Lo que se sabe de él, y lo que se ha visto, ya que hay varios videos que se conservan, es que era rápido como un rayo, de técnica prodigiosa, veloz para pensar y para resolver, y que coordinaba como pocos el trabajo de brazos y piernas, aun en una época en que la técnica del boxeo no había evolucionado del todo.
 
   Leonard protagonizó batallas memorables. El 14 de enero de 1921 noqueó en 6 rounds a Richie Mitchell, el de Milwakee, en el viejo Madison Square Garden. Nat Fleischer, el gran historiador de entonces, que había visto todo el boxeo, dijo que ningún enfrentamiento le dejó en toda su vida una impresión más indeleble.
 
   La más grande de sus derrotas no la sufrió en el ring. Era un hombre excepcionalmente ordenado, que había ganado y guardado una fortuna envidiable, pero la crisis que se originó en 1929 en Wall Street, diluyó  por arte de magia todos sus ahorros. Entonces como ahora había prestidigitadores que desaparecían el dinero haciendo que inexplicablemente dejara de estar donde estaba. Nos hablan de crisis por aquí y por allá y nosotros que no entendemos todo, sí entendemos que el dinero no desaparece en ningún movimiento de David Copperfield, sino que algunos más listos (¿listos o rufianes?) lo roban impunemente.
 
   Benny Leonard sólo perdió cinco veces en su carrera de campeón fuera de serie. Dos veces disputó el título welter, empató y perdió.
 
   Después que se retiró del boxeo, en 1932, se convirtió en un réferi muy popular. Quince años más tarde murió de la forma más curiosa imaginable. El 18 de abril de 1947 se presentó en la arena Saint Nicholas, de Nueva York. Refereó seis peleas, y cuando comenzaba a dirigir la séptima, entre Bobby Williams y el mexicano Mario Ramón, sufrió un ataque cardíaco masivo en el transcurso del primer round, y quedó fulminado. Muerto sobre el ring. Un día antes había cumplido 51 años de edad. Inmarcesible, está entre los mejores 15 peleadores de todos los tiempos.
 
   La división de peso ligero es de las más antiguas en el boxeo. En 1855, el año en que fue derrocado Antonio López de Santa Anna, el irlandés John Moneham fue el primer campeón del mundo. La primera pelea de título ligero que pasó por televisión sucedió el 28 de junio de 1946, cuando Bob Montgomery le ganó a Allie Stoltz en el Madison Square Garden.
 
   Hemos hecho un repaso por momentos cumbre de la división de las 135 libras (61,235 en kilos). No digo que los campeones y los aspirantes de estos días puedan alcanzar estos máximos niveles históricos, porque donde hubo tanto quién puede predecir cuándo habrá lo mismo otra vez. Pero recordemos que la historia no se detiene. Nadie sabe cómo amanecerá el mundo mañana.
 
 
publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 6 de agosto de 2012
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Publicado 30th jul 2012
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                                            Por  Eduardo Lamazón

 

     El Siri Salido se lució él solo en Tepic, porque no tuvo con quién pelear. Su rival chileno apenas lo ayudó. Moisés Gutiérrez no tenía mucho para ofrecer y por eso sólo exhibió un poco de dignidad para resistir. Cuando una pelea no nos da más, queda el único consuelo de ver a un talentoso en acción. Admiramos al de Ciudad Obregón como se admira a un bailarín de ballet, como a alguien que es parte de una coreografía, en un combate en el que no habiendo equilibrio en el intercambio de fuego, nada más rescatamos lo estético.

 

   ¿Para qué sirven estas peleas?

 

   Sirven para que los campeones estén activos, para que no se oxiden sus articulaciones, y para que los veamos también en peleas chicas. Es una bobería esa frase de que no hay rivales pequeños. Sí los hay, y Gutiérrez fue una muestra de ello, pero los aficionados novatos, esos que se quejan por estas peleas, tienden a aprender un día, como ya hemos aprendido los que tenemos mucho camino recorrido, que es, efectivamente, una característica del boxeo que los grandes construyan sus récords con ocho o diez peleas chicas por cada una de máxima dificultad. No hay ninguna campaña de boxeador que se haya hecho sólo con peleas grandes. En el récord de los mejores peleadores… ¡cuente, por favor, cuente! hallará cinco, seis peleas históricas, de las que quedan para el recuerdo, lo demás es ir preparándolas. Julio César Chávez era campeón del mundo cuando peleó fuera de título con el chicano Manuel Hernández, que cayó en el tercero; Roberto Durán también era campeón cuando se enfrentó nomás por que sí con Andrés Salgado, que duró lo mismo; y Rubén Olivares siendo rey de los gallos fue a Acámbaro a disputar una pelea común con Ángel Hernández que le duró, otra vez, tres rounds. En 1947 Sugar Ray Robinson, el dios del boxeo, campeón de los welters, noqueó en 30 segundos a Sammy Secret en Ohio. Secret había perdido diez de sus anteriores doce peleas. ¿Alguna diferencia con lo del Siri Salido? Usted será un mejor aficionado cuando pueda disfrutar todo el boxeo, aun las peleas como esta que comento, que fue despareja pero no fue fraudulenta. Fue una como tantas. Salido pesó 131 libras — peso ligero– y era necesario verlo. Se mostró esplendoroso.

 

   A un campeón en acción, si la pelea no es lo esperado, de todos modos se le ven virtudes y errores, la actitud, el deseo en los ojos, los movimientos de traslación, los golpes elaborados (en el caso del Siri los buenos ganchos de que fue capaz). Tuvo errores de ejecución en los envíos curvos a la cabeza del enemigo. Fueron muy anunciados y pasó de largo repetidas veces. Contra Gutiérrez no hubo consecuencias, pero Nonito Donaire le respondería con golpes ascendentes que podrían ser letales.

 

   A veces hay sorpresas en estas pequeñas peleas. En 1979 Lupe Pintor era titular gallo, y perdió con Manuel Vásquez que arrastraba en su récord quince derrotas y no era candidato a que le levantaran el brazo, sino a que lo sacaran en camilla.

 

   En fin, decir que nos gusta el boxeo y emocionarnos sólo cuando pelean Márquez y Pacquio, no tiene sentido. Yo me emociono con un buen encuentro de voleibol en Juegos Olímpicos, y de veras me gusta, pero no vuelvo a ver vóley durante cuatro años. Las grandes peleas, así, son para todos, las peleas menores son para los que somos boxísticos.

 

   Mi mayor asombro cada vez que veo pelear al Siri Salido es la evolución que ha sido capaz de experimentar. Hasta hace poco más de un año, cuando toma y aprovecha la oportunidad contra el invicto Juan Manuel López, a él nadie lo había visto. Había perdido once peleas, algunas de ellas contra rivales muy menores, lo que me sirve para confirmar lo que he dicho mucho: hay en México una cantidad insondable de boxeadores de calidad que andan dando tumbos, peleando sin preparación y sin estímulos, sin apoyos, en condiciones deplorables, picadores de piedra para poder comer, todos ellos capaces de grandes cosas si se los rescata como es debido. Ahí está el Títere Vázquez, hoy como buen campeón de peso ligero y muchos ni siquiera saben que perdió dos veces con el Canelo Álvarez dando ventadas de peso y de preparación que sólo da un suicida. Desde el día que recibió un mínimo apoyo, se encendió en su respuesta y aún nada lo detiene. Otros ejemplos son Giovani Segura, el Gusano Rojas y hace algunos años Gabriel Bernal.

 

   Está pendiente en México la gran labor que permita encontrar el nivel verdadero que puede alcanzar nuestro boxeo. Esa labor hoy sólo la realiza el dinero. En el profesionalismo la tentación por los millones es lo que anima a algunos a la aventura de sacrificarse al máximo. En el amateurismo es también el dinero, o mejor dicho la falta de él, lo que hace que la cosecha sea paupérrima y por momentos vergonzosa. Una superestructura deportiva eficiente es algo elaborado, y tiene que ver más con la educación de los jóvenes que con cuentas bancarias. A la vista Londres 2012.

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 30 de julio de 2012

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Publicado 23rd jul 2012
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MAROMERITO PÁEZ CONFIRMÓ UNA SUPERIORIDAD DEFINITIVA SOBRE OMAR CHÁVEZ

 

 

                           Por  Eduardo Lamazón

 

 

  

   Tanto entrenar para lo mismo. Daba igual pasar el video del primer combate porque todo se repitió sin mayores diferencias. La misma pelea, el mismo resultado. La superioridad del Maromerito Páez sobre Omar Chávez es definitiva. Pelearon veinte rounds y Jorge ganó diecisiete, por lo menos.

 

   Para el vencedor son horas de celebración, pero ojalá que festeje poco y vuelva al trabajo pronto, porque no hay otra manera de aprovechar lo que este momento significa y el espaldarazo que le da el resultado. Tengo un recatado optimismo pensando que puede ser campeón mundial si se lo propone. Lo digo sin dejar de mencionar que en febrero pasado, ya con la primera victoria sobre Omar Chávez a su favor, Páez peleó con el modesto Octavio Castro en Mexicali y estaba imperdonablemente gordo. Contra Chávez había pesado 69 kilos en diciembre, contra Castro pesó 72,200. Un despropósito, casi se pasa de peso medio. Qué buenas navidades habrá disfrutado, pero el boxeo es de otras urgencias y responsabilidades. El sábado otra vez era un boxeador obeso. Quizá no es el mejor momento para criticar al flamante protagonista de una pequeña hazaña, pero yo estoy pensando en el futuro. No hay destino para quien concede cinco kilos de ventaja en una pelea importante. Le acepto de buena gana a Páez que haya cometido la osadía para esta pelea, tan instalada en las demandas del público, y que como los boxeadores de los viejos tiempos haya menospreciado el tamaño superior del enemigo, pero no debe volver a hacerlo. Si pelear es correr riesgos, pelear inteligentemente es minimizarlos en beneficio propio.

 

   Ojalá se entienda, porque es evidente que a veces cuesta comunicarse con los demás. En mi reciente artículo ‘En defensa del boxeo’ (que se puede consultar en esta página), escribí que se boxea sólo por hambre, y varios se molestaron mucho, reclamándome que los llamé hambrientos, que son universitarios y que a tal o cual gimnasio van varios de la misma catadura… como si fuera lo mismo el boxeo recreativo que encerrarse en un ring con un campeón del profesionalismo a buscar un título. Probablemente no hay un solo caso entre los grandes campeones de alguien que no haya hecho milagros para no naufragar.

 

   Un boxeador bien manejado debe conducirse con el rigor con que se administra una industria. Genera empleos, ganancias, produce entretenimiento y a veces gloria nacional. Páez debe sentarse con Fernando Beltrán y proyectar lo que viene con ambición y con inteligencia. Tiene que tener un equipo a su servicio y obligarse con firma en un contrato a cumplir los objetivos. No hemos visto que lo haga, todavía, pero si lo entiende y lo lleva a cabo puede ser campeón y puede ser mejor que varios que ya lo han sido.

 

   Omar Chávez está hoy sumido en la tristeza, y en la vergüenza. Es imposible para él sustraerse de los triunfos de los de casa. Su padre es un inmortal y su hermano es campeón del mundo. Inmediatamente después de la pelea del sábado reaccionó desde lo que un psiquiatra llamaría la etapa de negación de la tragedia, un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto. Escribió un mensaje en twitter que dice: “mirando mi pelea con calma y la verdad no perdí la pelea, miré las tarjetas de los jueces y con el último round empataba y se lo dieron a él”.

 

   Los campeones engendran hijos, no engendran campeones. En toda la historia del boxeo no hay un solo caso de un legendario que haya dado un hijo comparable en su nivel, y por lo que puedo atisbar desde mi ignorancia de otros deportes, en todos pasa lo mismo. Si Omar Chávez no pudiera seguir creciendo como boxeador, no sería motivo de vergüenza, aunque el día de hoy domingo cuando escribo, a unas horas de la pelea, él no pueda verlo así por la humillación. No se le puede reprochar que no pelee como lo hizo su padre, por las mismas razones que no se le puede reclamar que no cante como Frank Sinatra, o que no juegue al futbol como Lionel Messi. No lo puede hacer y ya. La esencia del deporte es participar, intentarlo, competir, esforzarse, ser mejor que uno mismo ayer. Ganar o perder son apenas dos posibilidades de las que una se cumplirá fatalmente. Perdió Alí, perdió Jack Dempsey, perdió Mickey Walker, perdió su padre, ¿por qué no puede perder Omar Chávez?

 

   Revisar todo, eso sí, porque si piensa seguir en el boxeo, no puede continuar regalando peleas. Un muchacho alto, fuerte, largo, que pelea sin jab, sin mano derecha beligerante, sin cintura, sin estrategia, sin confianza y sin un objetivo, dígame usted, por favor, ¿adónde va?

 

   En la pelea de respaldo Jorge Lacierva hizo un esfuerzo importante y le iba ganando al costarricense Bryan Vásquez, pero se vació y sucumbió en el noveno round, ayudado por dos ganchos brutales del visitante que lo depositaron en la lona. Cuando comenté en televisión que había pesado la desventaja de su edad, diez años de diferencia con Bryan, Marco Antonio Barrera volvió a decir (lo dice con frecuencia) que ‘la edad no tiene nada que ver en el boxeo’. Curiosa idea de Marco que ojalá un día nos explique. Es una obviedad, si la edad no importara, en el boxeo no habría recambio. Y Julio César Chávez no habría perdido con Oscar de la Hoya, Alí no habría perdido con Holmes, Holmes no habría perdido con Tyson; el propio Barrera no habría perdido –estoy seguro– con Amir Khan.

 

   Lo dijo una vez Sugar Ray Robinson: “Maldita edad, veo el hueco como antes, mi cerebro manda la orden como antes, pero antes el golpe llegaba a tiempo y ahora llega tarde”. No es ser viejo lo que duele, lo que duele es haber dejado atrás la juventud.

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 23 de julio de 2012

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Publicado 18th jul 2012
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DON LAMA ANTICIPA QUÉ CONDICIONES PREVALECERÁN EN LA PELEA DEL 15 DE SEPTIEMBRE

 

 

                           Por  Eduardo Lamazón

 

 

   Todos tienen una opinión, pero nadie sabe quién gana. El que diga que sabe, miente, porque en el boxeo nunca se sabe. No lo saben ni siquiera Chávez o Martínez. Lo sabe Dios, y no lo dice. La última conferencia de prensa de la gira promocional los reunió en las instalaciones de TV Azteca en México. Bastante hartos ambos, porque estos viajes de no placer, este correr de ciudad en ciudad, este responder mil veces las mismas preguntas fastidia más que los entrenamientos. Entrenar duele más, eso sí, obliga a apretar los dientes y estirar los músculos, y a sufrir, pero cada esfuerzo permite alcanzar un objetivo cotidiano, y eso actúa como un compensador.

 

   Las conferencias de prensa pueden ser divertidas, cuando hay encontronazos o duelos de inteligencias. En la de ayer Martínez le regaló a Chávez una mamila que traía en el bolsillo del saco, para decirle que es un niño pretendiendo el absurdo de ganarle en el ring, a lo que Julio bien y rápido le respondió: “¿Qué vas a sentir cuando veas que es un niño el que te da una paliza?”

 

   A mí me gustan las peleas pero también me gustan las buenas conferencias de prensa. Lo malo es que los frenan para que se porten bien. Si van a darse con todo el 15 de septiembre, ¿qué de malo hubiera tenido un amague anticipado en México, para ir calentando motores? En Azteca colisionaron más los representantes Fernando Beltrán y Samson Lewkowicz, que los boxeadores. Una lástima. Para dar la bienvenida a los extranjeros está la Secretaría de Turismo, Chávez gozaba de libertad para gritarle a Martínez que desde ahora y hasta septiembre 15, es su enemigo total, el que quiere romperle la cara y quitarle su patrimonio.

 

   Ya será tiempo de analizar la pelea, pero podemos ir anticipando algunas cosas, al correr del teclado, a saber.

 

1.       Parece difícil que Maravilla pueda noquear a Chávez.

2.       Parece difícil que Chávez pueda noquear a Maravilla.

3.       La pelea es candidata a irse a las tarjetas.

4.       Martínez llegará como favorito de los apostadores.

5.       Chávez comenzó despacio contra Andy Lee, pero no puede perder tiempo contra el argentino.

6.       Maravilla es tardío, da lo mejor de sí en la segunda mitad.

7.        El arma fundamental de Julio tiene que ser el ritmo, pelear sin pausas, presionar incesantemente. Tiene 11 años menos.

8.        Martínez responde muy rápido a la zona alta, y buscará el hueco que crea Chávez y que desprotege su rostro, una circunferencia que es contorno de su cabeza. Ahí está el blanco al que disparará el sudamericano.

9.       Chávez no va a poder presionar nariz con nariz, como lo hizo contra Zbik, contra Manfredo, contra Lee, y especialmente contra Rubio, porque Martínez es un maestro para eludir el cerco.

10.   Por lo anterior, habrá muchos tramos de pelear a distancia. Chávez tendrá que recordar que la distancia más corta entre dos puntos es una recta; él tiene los brazos más largos.

11.   La concentración es fundamental, y en esto lleva ventajas Martínez. Siempre pelea igual, con dominio absoluto de músculos y emociones. Julio a veces es disperso.

12.   Chávez tiene que estar listo para tirar 85 golpes por round (lo hizo contra Duddy, por ejemplo).

13.   La diferencia de estaturas no parece una ventaja significativa para Chávez. En el boxeo hay una tendencia a favor de los más pesados, de los más fuertes, de los más rápidos, de los más jóvenes, pero no de los más altos.

14.   El peso sí va a ser un factor que beneficie al mexicano. Subirá al ring más pesado.

 

 

   Cuando digo que Chávez debe estar listo para tirar 85 golpes por round (no digo ‘debe tirarlos’) es porque lo hará si le es posible. John Duddy venía al choque, y Martínez eludirá atacar de frente. De modo que peleando con un elusivo se ejecutan forzosamente menos envíos. Pero la eventual victoria del mexicano estaría sustentada en una presión constante. Y no habrá presión que tenga efectos sin la cantidad de golpes necesaria.

 

   Lo que hará Maravilla Martínez, en resumen, es previsible. Lo de Chávez, no. Es su pelea más grande desde varios puntos de vista, y sólo él podrá probar si tiene la grandeza de algunos que a la hora señalada lograron dar ese esfuerzo extra tan necesario. El de su propio padre contra el Azabache, el de Sánchez contra el Colorado López, el de Giovani Segura contra Iván Calderón, el de Alí contra Liston. Derrotar los pronósticos, sobrenadar la chatura de lo esperado, dejar de ser un campeón a secas y convertirse en un gigante, dar al espectador más de lo que espera, sorprender a todos con una hazaña, meterse a la historia derribando la puerta a golpes de puño.

     

   Usted, amable lector, entérese de lo anterior y, por favor, tírelo a la basura. En la pelea puede verse lo que acabo de enunciar o puede no verse nada de eso, porque lo más atractivo del boxeo sigue siendo que es impredecible.

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el miércoles 18 de julio de 2012

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Publicado 16th jul 2012
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RECUENTO ESTADÍSTICO SOBRE LA CARRERA DE JULIO CÉSAR CHÁVEZ

 

                                  Por  Eduardo Lamazón

 

 El cumpleaños número cincuenta de Julio César Chávez, el pasado día 12 de julio, es motivo y justificación para esta presentación estadística que lo compara con algunos de sus iguales en los grandes números del boxeo internacional.

 

 

CHÁVEZ Y LOS NÚMEROS

CHÁVEZ Y LOS NÚMEROS

 

CAMPEONES INVICTOS DESDE LA HORA CERO

Campeones mundiales invictos al comienzo de sus carreras. En este grupo Julio César Chávez llegó a disputar sus primeras 90 peleas sin derrota. Aquí están sus iguales, la mayoría perdió después, pero el comienzo fue impresionante, inmaculado y prolongado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MÁS PELEAS CONSECUTIVAS SIN PERDER

Campeones mundiales o no. Desde el principio de sus carreras o después de haber perdido. Pero todos dueños de series asombrosas de victorias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MÁS TIEMPO ACTIVOS SIN DERROTA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAMPEONES MUNDIALES CON MAYOR NÚMERO DE PELEAS TITULARES DISPUTADAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el lunes 16 de julio de 2012

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Publicado 11th jul 2012
Publicado por Lamazon

                Por  Eduardo Lamazón

 

 

 

   Nunca me interesó mucho polemizar defendiendo al boxeo. Cuando alguien me dice que el boxeo no le gusta suelo responderle ‘eso habla muy bien de usted’, un poco en broma. Es una actividad humana violenta, como muchas otras, y los golpes no son vitaminas. Como eso no puede disimularse, hay que aceptarlo o negarlo enmarcado en que la naturaleza de la especie es como es y el hombre pelea desde que existe sobre la faz de la tierra. Nadie se pasa los días apoltronado en la sala de su casa. Por el contrario, el individuo sale a la vida a escalar montañas, a comer y a beber lo que le hace daño, a acelerar un coche hasta la crispación, o a boxear. El boxeo profesional (que es del que me ocupo) es una disciplina que practican los pobres y que disfrutamos todos. Es para muchos una alternativa de vida. Mientras haya hambrientos habrá boxeo. Suena feo, es cruel, pero no es ni más ni menos que la verdad.

 

   Mi lectura del periódico de hoy a la mañana no permite asegurar que el problema de la miseria universal se vaya a resolver en las próximas horas.

 

   Algunos asumen la defensa del boxeo y explican que es un algo por ciento menos peligroso que el ciclismo, o que el paracaidismo, o que las carreras de autos. Esperan espantar a los detractores con la contundencia de estas estadísticas que hasta pueden ser ciertas. Sea lo que sea, esgrimir estos argumentos nunca permitió avanzar un paso en la aceptación del boxeo como deporte, porque no hace sino confirmar que se trata de un ejercicio riesgoso.

 

   El boxeo –uno piensa– se prohibiría solo en una sociedad ideal, con niveles de vida decorosos para todos. Pero ni así. Aun en sociedades opulentas prosperan deportes de vale todo y otros sumamente irracionales. De lo que yo sé, hay un boxeador en potencia allí donde la sociedad no tiene respuestas para las necesidades de los que no tienen nada. Los muchachos buscan dinero, gratis no pelea nadie.

 

   Los que conocen mi amor por los animales, mi franca militancia en contra de esa vergüenza de la humanidad que son las corridas de toros, y de todo dolor provocado a esos seres indefensos que etiquetamos como inferiores en lugar de reconocer como nuestros hermanos en el camino, me preguntan si no soy incoherente al recuperar las virtudes del boxeo. Les respondo que en el boxeo no se maltrata a ningún animal. La otra gran diferencia consiste en que decidirse por el boxeo es –para el que lo practica—una elección necesaria o voluntaria. Ya dijimos, por dinero, por ilusiones, por cambiar la vida en una cloaca por algo mejor.

 

   Como no es posible pedirle al hambriento que no coma, la satisfacción de esa urgencia impele al hombre a tomar decisiones. Cuando opta por el boxeo no comete ningún crimen.

 

   Alcoholismo, drogas, analfabetismo, violencia, desocupación, delincuencia juvenil, son los flagelos que como pandemias modernas alcanzan a los habitantes del planeta. Esos son los enemigos a vencer, que debieran preocupar a todos, y entre todos a los opositores al boxeo. Esos opositores que no dejan en paz a algunos miles de jóvenes que en distintos países, un paso antes de caer en el vicio o en el crimen, prefieren el boxeo, buscando una alternativa  –esa esperanza soledosa, la única—que tal vez les permita sobrevivir sin que vivir sea una condena.

 

   Los abolicionistas, que cada tanto arremeten con todo, son típicamente médicos de los Estados Unidos o alguna coqueta agrupación británica. Señores de cuellos y puños almidonados, puntualmente comprometidos con su rol en la sociedad. Quieren prohibir el boxeo porque no pueden tolerar tanta violencia, paradójicamente en un mundo donde un ring de boxeo parece un lugar más seguro, más sano y más pacífico que todo lo demás. No proponen ninguna solución a la indigencia de los que se sirven del boxeo, por supuesto. Su razonamiento es el de aquella sangrienta pinta en una pared que decía: “Combata la pobreza, mate un mendigo”.

 

   Parecen, sin embargo, muy preocupados por la suerte de sus prójimos, los boxeadores. Si usted no está prevenido lo van a convencer de que ellos quieren evitar el sacrificio de esos muchachos que si no mueren pierden tres neuronas y ya no pueden pensar.

 

   Hay un argumento para terminar con esa afirmación. Un argumento que la gente de boxeo se resiste a utilizar porque teme lastimar a los boxeadores, y es el siguiente: los boxeadores difícilmente piensan demasiado.

 

   Su pan de cada día es el rigor que en la vida les tocó en suerte. Para pensar se necesita ocio, como para estudiar se necesita tiempo. No se puede en la miseria. Nunca vemos arquitectos o abogados boxeadores. Porque se boxea primero por hambre, segundo por hambre y tercero por lo mismo. Allí donde hay una profunda grieta social es donde asoma el boxeo, donde nadie da una respuesta, donde el hombre tiembla de impotencia y se la juega por su destino.

 

   Mata la vida, matan el estrés y la angustia. De ahí que esas neuronas que negociamos unas líneas atrás valgan la pena. Aseguraba un médico una vez que si le daban un hombre para criarlo debajo de una campana de cristal, haría que ese hombre viviera ciento cincuenta años; lo que no podría lograr –explicaba—era hacerlo feliz.

 

   El boxeo nos gusta a muchos. No se piense que la única defensa posible es que da de comer a los boxeadores. Aun con su cuota de peligro, la veo como una actividad más. Aquel que no se hizo boxeador y trabaja como albañil, se puede caer del andamio instalado a la altura del piso veinticinco. La diferencia es que su accidente no saldrá en el periódico del día siguiente ni puede apostar a ganar un millón en una sola noche.

 

   Alguien me preguntaba si Muhammad Alí le debe su Parkinson al boxeo. Tal vez sí y tal vez no, no lo sé. No conozco muchos boxeadores con Parkinson, sólo Alí y Freddie Roach. Aunque fuera por el boxeo, si Alí pudiera transportarse a su infancia y elegir de nuevo su camino, seguramente elegiría volver a ser lo que fue, lo que es, con su pasado de boxeo, y no la nada que le esperaba ser sin una sola oportunidad, nacido negro y pobre en un país que rechaza a los pobres y a los negros.

 

   Son los boxeadores del mundo de la mano del boxeo. Para decenas de miles otra mano no existe.

 

publicado en CENTRAL DEPORTIVA de El Universal el miércoles 11 de julio de 2012

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EDUARDO LAMAZÓN Periodista. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1955. Ciudadano mexicano desde 1991. Actualmete comentarista de boxeo en Televisión Azteca, de México, MVS Radio y diario OVACIONES.

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