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Publicado 7th ene 2012 Publicado por Lamazon |
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Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa. Querer y respetar la vida es un privilegio de personas educadas, porque labrar el amor requiere esfuerzo e inteligencia. Los amantes de los perros, los que estamos persuadidos de que los animales tienen derechos, nos debatimos en un mar de aguas encrespadas por vencer la indiferencia y la crueldad, patrones sempiternos del trato que el hombre les provee. Promovemos la esterilización como el único medio incruento y aséptico de control de la población canina en las ciudades porque sabemos que casi todos los perros que nacen en el mundo vienen a padecer un insondable sufrimiento. Al mismo tiempo reprobamos la industria de las tiendas de mascotas que venden animales, porque crean relaciones no amorosas que se dan cuando la compra del animal es por un divertimento pasajero. El niño, por ejemplo, que compra un perrito como se compra un juguete de plástico, y que después, cuando el animal crece o la familia sale de vacaciones, lo deja abandonado porque ya no lo divierte o porque no puede cuidarlo. El que hace un comercio de vender animales, si vende diez perros reproduce diez perros, si vende cien perros reproduce cien perros. Los perros que pueden adoptarse en los albergues tienen una sola diferencia con los perros de las tiendas de mascotas, y es que están sucios. Se bañan y ya está. Son tan maravillosos amigos y tan cariñosos como el que trae un estúpido certificado que pretende avalar su abolengo. La grandeza de un hombre –la de usted o la mía, si acaso podemos aspirar a alguna- está en ser bondadoso pudiendo ser malo, porque ser bueno cuando se está acorralado o no se tiene posibilidad de escoger, no tiene mérito. Ser piadoso con los seres física o intelectualmente inferiores es un imperativo moral para el superior, si no, no es superior. Es, al contrario, un esperpento de arrogancia que pone a su especie, porque sí, por encima de las demás que habitan el planeta. Es ilógico e inmoral, es vergonzoso para nuestra especie que siendo el perro el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro. En estos tiempos difíciles para la bondad y para el optimismo, tiempos de corazones avariciosos y espíritus devastados, suelen decirme que es pueril hablar de perros que sufren. “¿Por qué te preocupa el bienestar de los perros si hay tantos niños hambrientos?”, es algo que escucho y escuchamos todos los defensores de animales, cada día. Se pretende que son dos problemas diferentes, uno los niños, otro los perros. Yo creo que es un solo problema que se reduce a la crisis del hombre y de los tiempos que vivimos. El planeta da alimento para el niño y para el perro, pero no lo lleva a sus bocas. Son sus padres y sus amos, sus gobernantes y sus pastores, sus líderes y sus ilusionistas los que hacen mal reparto de los bienes y de la justicia. No sólo los perros y los niños necesitan ayuda y amor. Hay ancianos, seres hambrientos, individuos enfermos, hombres tristes, solitarios, encarcelados o adictos a las drogas que mendigan su cuota de solidaridad. Y no es quitarle alimento a los perros para darle a otros desamparados la solución milagrosa para todos los males. Nada se va a solucionar en el mundo del egoísmo y la perversidad mientras la conciencia de la humanidad no camine hacia otros rumbos. Nunca vi a un perro deambulando por las calles buscando a quién morder, nunca vi a un león trasladándose desde la selva a quitarle la vida a un ser humano de la ciudad, o a un toro buscando la plaza y a un sujeto vestido “de luces” para embestirlo. Es el hombre el que apalea al perro, lo amarra con cadenas, lo aísla y le niega el agua, y después le dice “perro asesino” cuando el animal reacciona defendiéndose. La insobornable fidelidad del perro, que no conoce el más fiel de los hombres, paga demasiado caro el mendrugo de amor que a veces recibe. Los perros aúllan su pena eterna, mientras los hombres torpes hacen eterna la pena de vivir en la oscuridad. Pareciera que se levantan cada mañana a buscar bienes, bienestar, recursos, pero todo lo estropean. Han cambiado el amor por el dinero y el buen nombre por el éxito. No respetan al río, al árbol, al perro, al vecino, al amigo, y alguna que otra vez dicen que no comprenden por qué no hay justicia, por qué no hay paz. Desdichados perros. Desdichada humanidad. publicado en www.anima.org.ar www.evana.org www.conciencianimal.org www.gevha.com |

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Publicado 19th jul 2011 Publicado por -Lamazon- |
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Ramón de Campoamor (español) Según creen los amantes, Algún día, a pesar de tus encantos, Aunque tú por modestia no lo creas, Si la codicia de pedir es mucha, Miré… pero no he visto en parte alguna Cual todas, tú pretendes, como Helena, Vive, niña, advertida, Resígnate a morir, viejo amor mío; Se asombra con muchísima inocencia La amé el año pasado, Conforme el hombre avanza Me suelo preguntar, de dudas lleno: Sólo la edad me explica con certeza, Vas cambiando de amor todos los años, Pocas veces te vi, pero no olvido Cierra el joyero, Inés; ponte una rosa, La vida es un bostezo continuado, Después que nos han hecho |

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Publicado 19th jul 2011 Publicado por -Lamazon- |
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Por José Laurino artículo publicado en el diario EL DÍA, de Montevideo, Uruguay, el 22 de junio de 1981; lo reproduzco en homenaje al gran periodista, historiador y amigo uruguayo muerto en 2003. Desde que Ingemar Johansson perdió el título mundial de la categoría máxima frente a Floyd Patterson (y resultó derrotado una vez más, al pretender reconquistarlo ante el mismo adversario) ningún pugilista blanco reinó, supremo, entre los pesos pesados. Con Larry Holmes en la cumbre, en pleno apogeo de sus aptitudes sicofísicas y aun inalcanzable para todos sus rivales (aunque Francisco Plo, de AFP, diga que “sólo posee media corona, porque la otra mitad está en las sienes de Mike Weaver”, ignorando que cuando se enfrentaron Holmes casi lo manda a la tumba) surge una vez más el “fantasma” de las “esperanzas blancas”. En primer lugar se cita al invicto Gerrie Cooney, pero al parecer sus apoderados suponen que enfrentarlo con Mike Weaver, “campeón” reconocido por la AMB será más atinado –y menos traumático– que afrontar los puños tremebundos del “asesino de Easton”, como llaman, y con razón, a Larry el Grande. ¿Por qué no surgen en profusión peleadores blancos capaces de despojar a los púgiles de sepia de sus coronas ecuménicas? La pregunta se la han planteado infinidad de veces a los expertos estadounidenses, especialmente a partir de 1960, cuando el vikingo perdió con Patterson y se acabaron todas las “white hopes”… Para Lester Bromberg, uno de los críticos más avezados –y respetados– “los atletas blancos, actualmente, encuentran un sitio decoroso bajo el sol sin necesidad de recurrir al boxeo. Solamente los negros sufren, en ese sentido, una posición desventajosa. Para ellos, por lo mismo, el deporte tan duro y tan sangriento puede significar la posibilidad de enriquecerse y de alcanzar un plano popular”. En la misma tesitura se inscriben afirmaciones de Muhammad Alí, quien al ser preguntado sobre qué opinaba de los muchachos blancos que se dedicaban al pugilato rentado, contestó, con su clásica sinceridad: “son unos idiotas…” Sin embargo, no todos opinan igual: según Eladio Secades, afamado crítico cubano, no todo es tan simple. Para él “la gran verdad es otra. La raza negra posee condiciones innatas y maravillosas para la práctica de ese y de otros deportes. Si algo tiene que ver el espíritu de la época con la preponderancia de figuras negras, no hay que encontrarlo en el desdén de los muchachos blancos por un espectáculo tan brutal, sino en las facilidades que ahora encuentran y que antes no hallaban los muchachos negros”. Seguir leyendo » |

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Publicado 17th jul 2011 Publicado por -Lamazon- |
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José Pedroni (Argentina) ¡Oh, lluvia, te espero! Sin sueño, sentado, Se puebla el silencio con perdidas notas ¡Entra en mi cisterna para que te beba, Y por eso siempre, te llamo, te llamo. . ., Escúchame, lluvia: De tanto quererte, Ah, si yo pudiera Oh hermana encantada, |

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Publicado 17th jul 2011 Publicado por -Lamazon- |
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Por Eduardo Lamazón Los bárbaros lanceros de Tordesillas creen que están solos ante la indefensión del toro que matan en la ensangrentada comarca que vio los últimos años de Juana La Loca. Pero contra su imbecilidad monumental medio mundo se indigna y protesta. En animanaturalis se expresan muy bien Elena Sánchez Bastardo, Nuria Querol y Pilar Rahola. Rosa Montero en El País escribió con la maestría de siempre y con un dolor nuevo su implacable anatema. Basta un recorrido breve por la red Internet para confirmar que las fiestas de Valladolid son alegría para unos pocos energúmenos con un cerebro en estado de putrefacción, y son angustiado sufrimiento para muchos seres sensibles y pensantes que todavía quedan en el mundo. Lástima que los más, los mejores, los educados, deben asistir impotentes al cataclismo de barbarie e impunidad.
En España al crimen algunos le llaman tradición. En un foro de una página web de Valladolid una encuesta muestra hoy 16 de septiembre 70 % de repudio a la celebración Toro de la Vega. Atribulados constatamos la repetición un año más de la fiesta de crueldad sangre y muerte ante la inaceptable complicidad de las autoridades que algún día tendrán que poner fin a la atrocidad que exhibe lo peor de España. Apenas es concebible la microscópica pequeñez de las mentes de esos forajidos que persiguen al animal indefenso, provocando en el mundo observador, más que asombro por su ignorancia, miedo por recordarnos de lo que son capaces. El derecho que les asiste es ninguno. Son delincuentes. Son enemigos de la convivencia. La tolerancia que reclaman es la que podría pedir un violador para someter a sus víctimas sin ser perseguido. Son fatuos, depredadores, sanguinarios, peligrosos. El cruel silencio de los que mandan, de los que hacen las leyes, de los que deben guiar a esa abstracción llamada pueblo, ya es bastante. Hace que los que no estamos en España nos preguntemos cada día ¡¿Hasta cuándo, España?! artículo publicado en 2005 en www.conciencianimal.org |

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Publicado 14th jul 2011 Publicado por -Lamazon- |
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de Vinicius de Moraes (brasileño) Para vivir un gran amor se necesita mucha Para vivir un gran amor, primero es preciso Para vivir un gran amor es urgente, Para vivir un gran amor, les digo, se Para vivir un gran amor, en realidad, Para vivir un gran amor, il faut además Para vivir un gran amor es muy, muy Es necesario saber tomar whisky, |


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Publicado 14th jul 2011 Publicado por -Lamazon- |
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Por Eduardo Lamazón Entre los animales es el perro el que más sufre porque es el que está más cerca del hombre. Es un dolor absurdo con que premia al animal su equivocada vocación de amistad con los humanos. Esta relación fallida en la que el perro da amor y el hombre devuelve crueldad revela indeleble la miserable condición moral que nos identifica en el trato con cualquier ser vivo indefenso. ‘Si algún ser se me presenta desamparado. .. ¡yo lo remato!’, parece ser la infamante consigna, en lugar de… ‘¡yo lo protejo!’. …’con una pata colgando, despojo de una pedrada, pasó un perro a mi lado’, verseaba Manuel Benítez Carrasco. La conquista de la Naturaleza que ha hecho el hombre con los recursos que lo dotó la evolución es atroz, y está señalada por la fatalidad de un destino irreversible, su segura autoextinción. ‘¡Y qué tristes ojos tienen!, ¡qué recóndita mirada!, como si en ella pusieran su dolor a media asta… y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia, si es que un lazo no les da una muerte anticipada.’ Parece que todo lo vivo aprende en el universo, menos el hombre. No aprende, es evidente, cómo vivir sin arrasar y sin causar dolor. Lo saben la tierra, el aire, el agua, los seres vivos y el perro. ‘Era joven y era viejo, por más que yo lo cuidaba, el tiempo malo pasado lo fue dejando sin alma, fueron muchas hambres juntas, mucho peso a sus tres patas.’ Hace unos doce mil años el perro se convirtió en animal doméstico y ha sido desde entonces el mejor compañero del ser humano, del campo de batalla al trabajo, del nacimiento a la tumba. El perro es para el hombre más amoroso e incondicional que su madre, que sus amigos, que su pareja y que sus hijos, no importando lo cual casi todos los perros que nacen en este mundo están destinados a sufrir intensamente. Es vergonzoso que siendo el perro el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro.
‘Pero no te preocupes, que no ha de faltarte nada, yo también soy callejero… y a patita coja y triste, voy de jornada en jornada… Vamos pues perrito mío, vamos ¡anda que te anda!, con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas, yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas, tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma…’ Vemos con frecuencia en los diarios títulos como estos: ‘Perro ataca’, ‘Perro muerde’, ‘Perro mata’. Sería gracioso si no fuera terrible, porque los perros por naturaleza no atacan, no muerden, no matan. Es el hombre el que los somete a un trato hostil en extremo, los amarra, los hambrea, los golpea, los tortura. Y después, cuando un perro reacciona tras años atado a medio metro de cadena, lo llama perro asesino. ‘Perro asesino’, el perro. ¿Cómo se llama ese ser insensible y cruel que nunca pudo encontrar en su interior una fibra que se condoliera con el sufrimiento del indefenso que de él dependía? La vida moderna de las grandes ciudades ha empeorado asaz la vida de los hombres y de los perros. El cercenamiento del espacio vital, el hacinamiento, la asfixia del entorno muestran una aterradora escalada de insensibilidad y de indiferencia. La masificación de los seres humanos les ha robado el alma, los ha hecho distantes. No importa el dolor. Y como el dolor no importa pero dañar al prójimo está penado, la descarga de violencia se dirige hacia los animales, entre los que el perro es el más cercano. Los perros se reproducen exponencialmente ajenos al acecho humano que en los grandes conglomerados los extermina con los métodos más despiadados. Las llamadas autoridades, que cada día son menos el paradigma que deberían ser y devienen en canallas emboscados, cuentavotos a los que la vida civilizada no les importa, enfrentan el problema de la sobrepoblació n canina con el único argumento que conocen, matar. Nada me une a los hombres crueles, todo me separa de ellos, y sin embargo no puedo olvidar que todos pertenecemos a la especie humana. Los malos hombres no son todos los hombres, es cierto, pero ¡cuánto daño causan! ¡cuánto dolor provocan! ¡cuánta ausencia de piedad en sus actos y en sus conciencias! Útil, amigo, cariñoso, leal, noble, protector, amoroso, compañero, incondicional, agradecido, bondadoso, entregado, generoso. ¿El hombre? No, el perro. Vano, cruel, insensible, extraviado, vacuo, poca cosa, insulso, silvestre. ¿El perro? No, el hombre. Educar sigue siendo para las buenas personas una de las pocas opciones de actuar para que las cosas cambien. Difundir el mensaje de que es importante adoptar perros, no comprarlos. Rechazar el abandono que es una práctica bárbara y espeluznante. Entender que el humano sólo puede llegar a ser lo que sus estados de conciencia le permitan, y que destruir, matar, torturar y ser verdugo lo condena. ‘Ya se tiende a mis pies, con tiernos aullidos habla, ladra… para hablar más fuerte salta, gira, gira, salta, lloran, ríen, ríen, lloran… lengua, orejas, ojos, patas, y el rabo es un incansable abanico de palabras… es su alegría tan grande que más que hablarme me canta…’ Si la palabra Señor es de un uso acostumbrado para encarecer la valía de alguien, yo concluyo que a todos los perros se les puede llamar Señor perro, y que a pocos señores se les puede llamar Señor señor. artículo publicado en www.otromundoesposible.net en agosto de 2007 |

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Publicado 12th jul 2011 Publicado por Lamazon |
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Jaime Dávalos (Salta, Argentina) De mínimas heridas lastimado Me voy muriendo a ratos tan ligero Que me siento lejano Y extranjero Del que ayer fuera alegre y confiado. Tengo un niño en el alma rezagado No quiero endurecerme Ay! No lo quiero Ni ser un padre Ni tener sombrero Sino ser un cantor enamorado Quiero permanecer en la tristeza Y en la angustia de andar como los bichos Perdido por el mundo de la leña Llevar como una novia mi pobreza Y morirme del gusto y del capricho De ser un animal que canta y sueña. |

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Publicado 12th jul 2011 Publicado por Lamazon |
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por Mijail Lamas (Culiacán, Sinaloa 1979) a Virgilio frente al Palatino Monte del libro Cuaderno de Tyler Durden (2008) |





















